Joven acosada y golpeada en el Metro por un hombre: «La gente le abrió paso y se fue»
Francesca Sierra relató el dramático episodio que le tocó vivir en Estación Baquedano.
Francesca Sierra se subió al Metro Pedro de Valdivia la tarde del jueves y jamás pensó que el breve trayecto de solo tres estaciones hacia el poniente sería el escenario de un dramático episodio.
La joven estudiante de derecho narró para ADN que todo partió en el mismo vagón donde viajaba, cuando un hombre se subió y “se puso atrás mío para puntearme”.
“Como no le tengo miedo a los hombres, le pegué un codazo fuerte, sin disimulo, para que se corriera. Entonces, un chico que estaba al lado mío se dio cuenta y se puso atrás mío, como haciéndome barrera”, añadió.
Sin embargo, “al momento de llegar a Baquedano -detalla- se abren las puertas, y yo siento que me agarran ¡y me meten los dedos! Luego veo que el tipo se va”.
En ese momento, Francesca relata que “se me fue la alcurnia a la cresta y lo agarré a chuchadas. Le pegué todo lo que pude y me decía ‘qué te pasa, hueona, si fue el viejo de atrás’”.
“Yo gritaba, gritaba, decía por favor, llamen a un guardia, este tipo me agredió, este tipo me tocó. Nunca en mi vida había gritado tan fuerte. El tipo en una se da vuelta, me pega un manotazo y me dice ‘cállate maraca culiá’”, detalló.
La joven universitaria precisó que “cuando me pegó, quedé shockeada”. Contó que “el tipo empezó empezó a bajar la escalera y yo gritaba ‘por favor, deténganlo’ y literalmente la gente le abrió paso para que el tipo bajara y se fue”.
“Salí tiritona -explica- pasé por al lado de los guardias y nadie me dijo nada. Tuve que esperar que me fuera a buscar mi pololo, porque estaba en shock, ni siquiera quería subirme a una micro”.
Acabo de ser atacada por segunda vez en… – Francesca Sierra | Facebook
Francesca subió a su cuenta de Facebook las imágenes de su mejilla morada tras ser agredida y reconoció que no denunció a Carabineros. “Qué sacaba, si nadie me ayudó”, manifestó decepcionada.
La joven acusa que “hay hombres que sienten y creen tener el derecho de agredirte. Tocarte, sin el más mínimo sentimiento. Cuando me defendí, me golpearon. Tengo la cara morada hoy. No puedes defenderte frente a una sociedad sin herramientas”.
“De que sirven los valores que te entregan en la casa, si al salir te encuentras con gente indolente e individualista que mientras no ocurra nada en su zona de confort no actúa”, concluyó.