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Manuel Rodríguez: En Magallanes hay una sensación de preocupación, engaño y molestia

El vocero de la Asamblea de Magallanes afirmó en ADN Hoy que el proyecto de ley de tarificación del gas que el Gobierno envió al Congreso en 2011 es tan perjudicial que provocó un rechazo de todas las bancadas y quedó depositado para el sueño de los justos.

Vocero de la Asamblea Ciudadana de Magallanes, Manuel Luis Rodríguez explicó en

que para los habitantes de la zona “el gas natural es como el aire, es decir, nosotros consumimos gas todo el año, por la calefacción, como consecuencia del clima en nuestra región”.

Para el vocero, el centralismo que existe en Chile es una enfermedad que afecta al Estado, a las empresas y a gran parte de la clase política y manifestó que ante el anuncio de la posible racionalización del gas en la región en los habitantes hay una sensación más o menos generalizada de preocupación, de engaño y de molestia.

“El Gobierno en Chile viene anunciando de que en Magallanes ya no queda gas, pero tenemos más de diez empresas internacionales sacando gas en la región. En cambio cuando uno revisa las páginas argentinas de las empresas que están trabajando en el sur argentino, descubre que están descubriendo gas, que están recibiendo gas y están vendiendo gas. Es decir, no es cierto que en Magallanes no queda gas, lo que se ha hecho es debilitar la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), es debilitar el rol del estado”, aseguró Manuel Luis Rodríguez.

Tras la movilización de 2011, cuando se decretó un alza del 16,7% en el precio gas natural, el vocero explicó que “el Gobierno firmó un compromiso a mediados de enero –de ese año- que incluía que al 30 de septiembre del 2011 iba a enviar al Congreso un proyecto de tarificación del gas que favorecía justamente la entrega de un subsidio que permitía que los habitantes de Magallanes recibieran gas a un precio justo”.

Si bien Rodríguez reconoce que ese subsidio se hizo efectivo y hoy se está entregando a través de las gobernaciones y las municipalidades, la sensación de molestia y decepción de la población radica en que “el proyecto de ley que el Gobierno envió a fines del 2011, ni siquiera cumplió con su propio plazo, es tan malo, es tan regresivo y es tan perjudicial que provocó un rechazo de todas las bancadas en el Congreso y está ahí depositado para el sueño de los justos en la Cámara de Diputados”.