Errázuriz reveló haber dejado »en suspenso» causa contra sacerdote Karadima
En la carta que envió a los párrocos, el arzobispo de Santiago señaló que en mayo de 2005 llegaron las primeras denuncias contra el religioso, pero tras entregarlas al promotor de justicia decidió esperar por "nuevos antecedentes" y consultar al Vaticano.
En la carta que envió a los párrocos de la arquidiócesis para detallar la forma de proceder de las autoridades ante los casos de pedofilia el interior de la Iglesia Católica en el mundo, el arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, reveló que desde 2005 tuvo conocimiento de las denuncias contra al sacerdote Fernando Karadima.
El cardenal escribió que "las primeras denuncias formales, firmadas por ellos mismos, de tres personas que aseguraban haber sido víctimas del sacerdote, llegaron paulatinamente a partir de mayo de 2005".
Errázuriz detalló que "las entregamos, como lo piden las normas de la Conferencia Episcopal, al promotor de justicia de ese entonces", agregando que "sobre los presuntos hechos echaba su sombra la prescripción que establece el derecho canónico".
El sacerdote subrayó que "por otra parte, existían innumerables y contundentes testimonios a favor del P. Fernando Karadima", relatando que "después de una primera investigación, y de encauzar las cosas de manera adecuada, dejé en suspenso la causa, esperando nuevos antecedentes, profundizando los ya obtenidos y haciendo nuevas consultas a peritos en materia jurídica canónica".
"Dos expertos en derecho canónico me pidieron que abriera un proceso judicial. Casos de esta naturaleza son tan excepcionales, que consideramos necesario consultar a peritos de la Santa Sede en este campo. El procedimiento en marcha se ha llevado adelante, con rigor y responsabilidad, en consulta con ellos y acorde con la normativa canónica vigente", agregó el cardenal.
El arzobispo de Santiago señaló que ante el actual panorama "entregamos las denuncias a un nuevo promotor de justicia, nombrado en 2009, para que investigara a fondo los hechos, examinara la veracidad de las denuncias, ofreciera la posibilidad de defenderse al sacerdote acusado, y propusiera, si fuese el caso, la declaración de inocencia o las medidas pertinentes".
"Este procedimiento, que aún no ha concluido, ocurre con total reserva, para proteger la libertad de quienes denuncian, defienden y dan testimonios, y preservar el buen nombre de todos ellos. Se encuentra bastante avanzado", indica la carta.
En su misiva a los sacerdotes del país, el arzobispo de Santiago recalcó que "no hay lugar en el sacerdocio para quienes abusan de menores", y reiteró la petición de perdón por parte de la Iglesia Católica "a las personas directamente afectadas y a las comunidades que en Chile han visto en algún sacerdote motivo de escándalo".
Finalmente, llamó a quienes se sientan afectados a "a comunicarnos estos hechos", ya que "es total nuestro compromiso de velar incesantemente porque estos gravísimos delitos no se repitan".