Lactante quemado está con »cierta estabilidad», aunque sigue con riesgo vital
El parte médico de la Clínica Santa María anunció que el pequeño Amaro Tolorza Díaz "continúa en estado de extrema gravedad", aunque ha evolucionado levemente. Sin embargo, arriesga secuelas neurológicas si logra sobrevivir.
El pequeño Amaro Toloza Díaz, quien sufrió graves quemaduras tras ser envuelto con una frazada calefactora en la Clínica Presbiteriana Madre e Hijo, presenta "cierta estabilidad" aunque sigue con riesgo vital, según el último parte médico dado a conocer por la Clínica Santa María.
El pequeño de sólo tres días "continúa en estado de extrema gravedad conectado a ventilación mecánica de alta frecuencia con diálisis y soporte hemodinámico", explicó el subdirector médico del recinto, Cristián Ugarte.
El parte también firmado por la doctora Leticia Yáñez, médico jefe de Unidad de Pacientes Críticos Pediátricos, agrega que "con esas medidas se ha logrado cierta estabilidad que permite completar la evaluación de la falla multisistémica atribuible a la hipertermia a la que habría estado expuesto, especialmente en lo que se refiere a su estado neurológico".
"La evolución de las quemaduras por ahora permite una observación sin nuevas cirugías, basta con el aseo al que fue sometido el domingo", agrega el comunicado.
Los doctores explicaron que el lactante tiene un edema cerebral, por lo que podría tener algún tipo de secuelas si llega a sobrevivir, pese a que los pronósticos aún no son optimistas.
Amaro Tolorza Díaz resultó con el 30% de su superficie corporal quemada a causa de una frazada térmica usada en la incubadora en que se encontraba tras nacer en la Clínica Presbiteriana Madre e Hijo.