Beto Cuevas y su nueva etapa: «Necesito muy poco. Cariño, ojalá un gimnasio, comida y techo. Quizás la ropa sea mi única frivolidad»
Ciudadano ADN conversó con el exlíder de La Ley, que está de paso por Chile, en una visita que resultó convulsionada a causa del coronavirus, y donde además de una colaboración con Lucybell, pretendía mostrar su nuevo disco solista y presentarse en el suspendido festival Lollapalooza.

Beto Cuevas

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De paso por Chile, Beto Cuevas vio cambiar completamente su viaje: originalmente, venía a promocionar su álbum solista «Colateral», y a participar de la versión 2020 de Lollapalooza. Sin embargo, la suspensión del festival y la tensión que existe en el país y el mundo producto del coronavirus dio vuelta sus planes.
En entrevista con Ciudadano ADN, el exlíder de La Ley se reconoció «un poco preocupado», ya que su familia está en Los Angeles. «Trump destinó recursos a ese muro ridículo que quiere hacer, y la gente no puede hacerse tests. Hay una cosa muy rara sucediendo», contó sobre el estado de las cosas en ese país. Sobre su familia chilena, en tanto, asegura que «todos están tranquilos y recluidos, tratando de no hacer choclones», dice, impresionado de “que se agoten cosas como el papel de baño».
Con este cambio de planes, sin embargo, espera «si hay mundo, por supuesto» estar en el reprogramado Lollapalooza, a fines de noviembre. «Lo que más quiero es subirme a un escenario y compartir mi música con todo el mundo», dice, en un momento en que está cumpliendo 30 años de carrera musical. Así recuerda sus inicios en México: «Ya éramos artistas de Warner. Y El Tri, una banda legendaria de México, estaba sacando un disco de 30 años. Decía ‘qué loco’, y ahora estamos en esa posición. Me da mucho orgullo poder haberme dedicado a algo que parecía un acto filantrópico».
Hoy, en ese país, protagoniza el musical «Jesucristo Superestrella», que acaba de cancelar sus fechas en abril. Una nueva faceta en su carrera, que fue «una gran sorpresa, nunca había actuado ni hecho teatro musical», aunque le costó dar el paso. «La cantidad de tiempo era muy importante. Lo pensé unos días. Si decía que no me iba a arrepentir toda la vida», recordó sobre la decisión de embarcarse en ese proyecto.
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Cuevas se define «creyente, mas no religioso», aunque confesó que «haber hecho este personaje reforzó mi fe», sobretodo tras «un par de situaciones sobrenaturales que me sucedieron. Un milagro». Según contó, tras una presentación en México que lo hizo amanecer completamente afónico y con las cuerdas vocales inflamadas, una endoscopía determinó que le sería imposible cantar ese día. «Y le pedí a Dios y a Jesucristo que piloteen mi voz, porque solo no lo pude hacer. En el show, empecé a cantar ‘Getsemaní’, que tiene un tono muy alto, y en ese momento se abre mi voz de manera muy milagrosa y sale un caudal que nunca había escuchado. Sentí que no lo había hecho yo. Y dije guau, existe algo que te escucha», recordó.
Otro proyecto que lo trajo a Chile fue la colaboración que hizo con Lucybell, con la reversión de la canción «Milagro». «Fue muy mágico, y lo atribuyo a la buena disposición y a la buena onda», dijo Cuevas de la experiencia, donde compartió con la banda.
Ahora, a sus 52 años, se declara «en una parada en que he simplificado mucho mi vida en muchos aspectos, y no me preocupo de cosas innecesarias», empeñado en «reforzar los lazos de afecto, y darse cuenta cuando hay relaciones tortuosas o que no sirven mucho». Cuando se le cruzan estos vínculos, dice, «suelo responder de una manera muy Jesús, le tiro buena onda y se anula». Una filosofía de vida que le permite «sentirme mejor, ser más creativo y no desilusionarme».
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Hoy, asegura que necesita «muy poco» para vivir. «Cariño alrededor mío, ojalá un gimnasio porque el ejercicio físico me hace sentir bien, comida y un techo. Ningún lujo. Quizás la ropa sea mi única frivolidad. Pero si compro algo nuevo, regalo otra cosa, he ido depurando mi closet y me siento muy bien haciéndolo».
Beto Cuevas ha seguido el cambio político que vive el país, el que cree «necesario». «La Constitución debe cambiar para conseguir un equilibrio. Afuera me dicen que Chile es un país próspero, y sí, pero todavía hay gente que tiene que endeudarse para comer». Sin embargo, cuestiona el uso de la violencia para alcanzar esos cambios. «En algún momento me expresé en contra y me callaron. Pero no estoy haciendo una opinión política, sino humana. Nunca voy a estar de acuerdo con eso». Por este interés, espera votar en el plebiscito programado para el próximo 26 de abril. «Es importante ejercer ese derecho y esa responsabilidad, sobre todo si le tienes un poco de amor a este país», dice.
Como residente en Estados Unidos, también se refirió al estado actual de ese país, que hoy está «con el presidente Trump, mal. Es un mentiroso sistemático, le pone sobrenombres a la gente y se ha normalizado eso. Ahora vemos brotes de racismo que antes no eran tan evidentes. Trump promueve la ignorancia porque le sirve a él para poder dominar».




