Internacional

La brutal historia del bullying que sufrieron gemelas argentinas en Barcelona: una de ellas murió y la otra está grave

Alana y Leila, de 12 años, saltaron desde el balcón de un tercer piso. La primera, que se encontraba en proceso de transición de género, falleció; la segunda tuvo múltiples fracturas.

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Antes de poner las sillas en el balcón del tercer piso de ese edificio de calle Estació, en la localidad de Sallent, a las afueras de Barcelona, España, Alana y Leila dejaron dos cartas a la vista. Era una explicación para ese salto al vacío que dieron las gemelas de 12 años, argentinas de nacimiento, esa tarde del martes 22 de febrero.

Los paramédicos que llegaron a atenderlas intentaron reanimar a Alana, pero ya era tarde. A Leila pudieron estabilizarla. Después la llevaron a la urgencia del hospital Parc Taulí. Gustavo Lima, abuelo de las niñas, después de cruzar el atlántico contó a La Nación que el parte médico de la sobreviviente daba cuenta de fracturas de cráneo, mandíbula y brazos, además de lesiones graves en un pulmón y el hígado.

Xenofobia y bullying

Alana y Leila habían llegado junto a su familia a vivir a Sallent hace dos años. La educación primaria la cumplían en el colegio público Llobregat de Sallent. Aitana, una de las amigas de Alana, estuvo con las gemelas el lunes 21, un día antes de la tragedia, según se vio en las cámaras de seguridad que pudo ver la policía. En conversación con el diario catalán La Vanguardia, contó:

“Les decían ‘sudacas´ y se reían de su acento. (Ese día) nos despedimos como siempre. Abrazo, besos y hasta mañana”.

Alana había comenzado un proceso de transición de género: se había cortado el pelo y había hecho pública su intención de que comenzaran a llamarla Iván. Pero el trato en el colegio Llobregat era de un acoso incesante, pese a que «Alana no se callaba, les plantaba cara, se defendía y al final siempre terminaban castigándola a ella», dijo Aitana.

Lima, el abuelo, también reforzó la teoría del bullying: “En lugar de decirle Iván, la llamaban Ivana. No pudo superar el bullying. Ella quería ser feliz y sintió que si no podía ser feliz de chiquita tampoco iba a poder de grande”.

Otra vecina, citada por el medio argentino TN, teorizó: “Sallent está revolucionado. Son muchos años en los que se ejerció bullying. A las niñas les llamaban ‘sudacas’. Acá hay un problema que si no hablas catalán, es como que no eres de Sallent. Aquí si eres gordito, tienes pecas o eres diferente por alguna razón eres motivo de linchamiento”.

Por parte de la escuela, ha trascendido una orden por parte de la dirección: a los niños les dijeron que no hablaran porque si no serían sancionados o expulsados. 

Una cifra terrible

Luego de la pandemia, el gobierno español realizó una encuesta anónima y voluntaria entre los alumnos de educación primaria, secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional, entre el 2 y el 27 de mayo de 2022. El objetivo era conocer los alcances del confinamiento en los estudiantes, desde un punto de vista emocional. En noviembre pasados e dieron a conocer los resultados: 9% de los adolescentes catalanes expresaron «ganas de morirse», mientras que un 12% aseguró arrastrar malestar emocional producto de la pandemia. 

Pese a todo lo anterior, el alcalde de Sallent, Oriol Ribalta, dijo no tener constancias de que las niñas sufrieran acoso.

Los habitantes de la localidad levantaron un pequeño memorial en homenaje a Alana con flores, velas y mensajes como «Te has ganado el cielo, pequeña. Justicia». Horas después, el gesto fue vandalizado con insultos como «Okupas». Los mismos medios locales han señalado que la familia (los padres Lucas y Maia y sus dos hijas) tenían muy pocos recursos económicos. En esas condiciones, han adelantado llevar las cenizas de la pequeña a Argentina apenas Leila salga del hospital.

El día del salto, el ayuntamiento decretó tres días de luto, además de toda la suspensión de los actos públicos. Leila, en tanto, está «estable, luchando por su vida», dijo una familiar: «Movió los párpados al escuchar la voz de su papá».