Hombre relató violento bombardeo en su casa en Ucrania, donde murió su esposa
La casa de Oleg Rubak fue blanco de un bombardeo, a 150 km al oeste de Kiev, la capital de Ucrania. Su esposa no sobrevivió.
Oleg Rubak
El constante bombardeo sobre las ciudades de Ucrania ya cobró la vida de al menos dos mil civiles en un poco más de una semana, entre ellas la de Katia, la esposa de un hombre llamado Oleg Rubak.
La muerte de la esposa de Oleg Rubak por un bombardeo ocurrió en la ciudad de Jytomyr, a 150 km al oeste de Kiev, la capital de Ucrania. Este país fue invadido por tropas rusas desde el pasado 24 de febrero, al tiempo que recibe misiles coordinados por Moscú.
El siniestro cambió la vida de Oleg para siempre, luego que el martes un misil explotara en un costado de su casa mientras él jugaba con su hija de año y medio. La esposa estaba en el lugar exacto del bombardeo.
La escena que parece sacada de una película de terror fue relatada por el hombre quien en la actualidad llora a su mujer y le desea lo peor del mundo al presidente de Rusia, Vladímir Putin.
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Oleg relató el bombardeo que impactó su casa en Ucrania
«Se llamaba Katia, tenía 29 años. Un instante la vi ir hacia nuestra habitación, y el instante de después, nada, nada más», dijo el hombre que perdió a su esposa por acciones bélicas rusas.
También, confesó su mayor deseo en medio del duro momento que atraviesa: «»Espero que en este momento, ella esté en el paraíso, que todo sea perfecto para ella». Así lo consignó Infobae.
Además, sumó: «Quiero que el mundo entero escuche mi historia. Yo me hallaba en esta habitación, con nuestra hija de un año y medio. Pero ahora usted lo ve, esto ya no es una casa, esto es…. quizá sea el infierno».
Oleg relató que una segunda bomba golpeó su casa, a solo segundos de la primera. El cráter que dejó el bombardeo en su casa en Ucrania es de unos cinco metros de profundidad.
Tras la explosión, buscó a su hija. «No se movía, y ahí todo se derrumbó para mí. Pero luego le tomé una mano, y ella empezó a llorar. Es el más bello sonido que he escuchado en mi vida», contó.
Sin embargo, su esposa no corrió con la misma suerte. Oleg intentó sacarla debajo de los escombros. «Me arranqué los dedos», dijo con las manos completamente lastimadas. Ya no había nada que hacer.
En medio de su impotencia, Oleg deseó lo peor a Putin. «Le deseo la muerte, y quiero que se pudra en el infierno, para siempre», sentenció.