Internacional

Participantes de fiestas clandestinas realizan trabajos comunitarios en una ciudad de Argentina

Esta medida se estableció como una alternativa en Río Tercero para conmutar la multa para quienes infringen la normativa sanitaria en el país vecino.

Fiestas clandestinas trabajos comunitarios

En Argentina, al igual que en Chile, se han detectado centenares de fiestas clandestinas, que se realizan en el contexto de la pandemia del covid-19. Sin embargo, una ciudad de Córdoba tomó una medida muy particular para quienes asisten a este tipo de reuniones.

Según consigna Infobae, de acuerdo a la legislación del país vecino, quienes participan en estas fiestas son fiscalizados por la policía y se les impone una sanción económica. Sin embargo, en Río Tercero, es posible conmutar la pena de hasta 200 mil pesos argentinos (más de 8,8 millones de pesos chilenos) realizando trabajos comunitarios.

La normativa en dicho lugar no tiene relación con la pandemia. De hecho, se trata de la transgresión de las disposiciones sanitarios y de seguridad e higiene, entre otras conductas que puedan afectar a la sociedad y las instituciones, tanto públicas como privadas.

Según el Código de Faltas Municipal que rige desde 2007, este tipo de infracciones están contempladas y se pueden decretar multas económicas, arrestos, trabajos comunitarios y asistencia a cursos educativos.

«Medidas ejemplificadoras»

Sobre la base de este conjunto de normas, el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, decidió extender estas sanciones a quienes participen en fiestas clandestinas. Las y los infractores pueden optar por pagar la multa o, en su lugar, realizar labores para la comunidad.

“No se persigue un fin recaudador, sino la concientización a través del trabajo comunitario porque observamos que a pesar de las multas, hay conductas que se repiten, particularmente en los jóvenes”, aseguró Ferrer, en conversación con Télam.

En esa línea, remarcó que con esta medida se busca “prevenir y concientizar sobre la necesidad de la responsabilidad social ante un contexto sanitario complicado”, a través de “medidas ejemplificadoras, disuasivas y de escarmiento”.

Por ejemplo, siete adolescentes que estuvieron en una fiesta clandestina realizaron un barrido de veredas, arreglo de plazas y recepción de vecinos en el vacunatorio. Otros pintaron líneas de cunetas en las calles. Los plazos de trabajo se dividen entre 10 y 15 horas, repartidas en hasta siete jornadas.

[dps_related_post ids=»4809420,4809249″]