Internacional

FBI detuvo a grupo de ultraderecha que quería secuestrar a una gobernadora en EEUU

Las 13 personas capturadas querían raptar a Gretchen Whitmer y provocar incluso una guerra civil.

Gretchen Whitmer / Handout

Un plan frustrado que sirve para una película de Hollywood. El FBI logró la captura de un colectivo de supremacistas estadounidenses que organizaban un ataque terrorista. El grupo de ultraderecha quería atacar al Capitolio de Michigan, secuestrar a la gobernadora demócrata Gretchen Whitmer y provocar una guerra civil.

Un total de 13 personas estaban involucradas en el complot, el que fue abortado en dos operaciones paralelas. Los sujetos llevaban meses de preparación, se guiaban por creencias libertarias y querían limitar a los gobiernos. Seis detenidos, cinco residentes en Michigan y uno en Delaware, entrenaban con armas de fuego y explosivos.

Este grupo es acusado de conspiración para cometer secuestro y enfrenta la opción de cadena perpetua. En otra operación capturaron a siete personas por la legislación antiterrorista estatal. Se les responsabiliza de dar apoyo material para actos terroristas, ser miembros de una banda y usar armas teniendo antecedentes penales.

Se les acusa también de publicitar los domicilios de policías y amenazar con desatar una «guerra civil» que lleve al «colapso de la sociedad». La fiscalía asegura que los detenidos estaban afiliados al grupo extremista Wolverine Watchmen. El FBI precisa que los detenidos querían efectuar el secuestro antes de las presidenciales.

El País informa que el grupo tenía reuniones para debatir la creación de una sociedad «que acatara solo la Carta de Derechos de Estados Unidos de 1791». En una cita hablaron de contar con más medios personales y uno de los miembros se contactó con un grupo local. En ese colectivo los federales tenían un informante.

El FBI también logró interceptar los mensajes encriptados. Ese colectivo esperaba contar con «200 hombres» para atacar el Capitolio del poder ejecutivo de Michigan y tomar rehenes. A la gobernadora Whitmer la querían juzgar por «traición».

Manifestantes armados en el edificio capitolio de Michigan / JEFF KOWALSKY