Jefe de Seguridad Nacional de EEUU denunció presiones de Casa Blanca para minimizar la amenaza rusa
La denuncia detalla presiones a funcionarios de carrera reticentes para plegarse a la agenda política de Donald Trump.
La Casa Blanca de Washington / Allan Baxter
Una grave denuncia en contra del actual gobierno de Estados Unidos. Un ex alto cargo del Departamento de Seguridad Nacional aseguró que se le dieron indicaciones para que dejara de proporcionar informes de inteligencia sobre la amenaza de una injerencia rusa en las elecciones del 8 de noviembre de 2016.
Bryan Murphy precisó que sus superiores argumentaron que eso «daba una imagen mala del presidente». El ex alto cargo de inteligencia también dijo recibir presiones para minimizar las amenazas del supremacismo blanco. El denunciante agregó que le ordenaron incluir información sobre «grupos violentos de izquierdas».
La denuncia detalla las presiones a funcionarios de carrera reticentes a plegarse a la agenda política del republicano Donald Trump. Murphy estuvo al frente de la oficina inteligencia y análisis en el Departamento de Seguridad Nacional. A finales de julio fue degradado y su queja fue entregada al inspector general este martes.
Murphy asegura que, en un informe anual sobre las amenazas al país, el subsecretario Kenneth Cuccinelli le dijo que «tenía que modificar específicamente la sección sobre supremacismo blanco». El País informa que el ex jefe de inteligencia enfatiza que se negó a obedecer esas órdenes.
La denuncia precisa que en mayo el secretario Chad Wolf le ordenó que dejara de proporcionar evaluaciones de inteligencia sobre la injerencia rusa. Murphy agrega que le solicitaron informar sobre actividades de injerencia de China e Irán. Wolf le habría dicho que eran «instrucciones» del consejero de seguridad Robert O’Brien.
El denunciante Bryan Murphy acusa, a Wolf y Cuccinelli, de tratar de moldear los informes de la inteligencia a los intereses políticos del presidente en un año electoral. Los servicios de inteligencia documentaron una masiva operación de injerencia rusa en las elecciones de hace cuatro años, pero Trump lo califica de un montaje.
Donald Trump en Washington DC