El impacto del coronavirus bajo la mirada de un chileno en China
Wladimir tiene 31 años y se encuentra haciendo un programa de estudiantes avanzados en la Universidad de Medicina de Henan, a 480 kilómetros de la ciudad donde se generó el foco.


A comienzos de enero se hizo pública la noticia de un nuevo virus que se originó en Wuhan, China, y rápidamente empezó a cobrar vidas asiáticas, así como a propagarse por otros continentes.
Los medios de televisión extranjeros han seguido cada paso del coronavirus, cada detalle que sale a la luz, indicio de su origen, número de afectados, alcance, entre otras cosas, pero ¿Cómo se vive la enfermedad en el país asiático?.
Wladimir Muñoz es un chileno de 31 años, oriundo de La Cisterna que actualmente se encuentra en segundo año de un curso de estudiante avanzado en la Universidad de Medicina de Henan. Esta localidad se encuentra aproximadamente a unos 480 kilómetros de Wuhan, ciudad del foco de la enfermedad.


"Nuestras vacaciones comenzaron aproximadamente a principios de enero, y prácticamente la universidad está vacía. No queda nadie", comentó a ADN, quien agregó que a raíz de los últimos anuncios de las autoridades del gigante asiático "se fueron todos a sus hogares para el año nuevo chino".
El estudiante contó que a pesar de que el virus ya lleva tiempo en el país, "el martes 21 (de enero) la cosa se empezó a poner más seria. Se habían visto algunas noticias sobre esto en Wuhan, pero no se había propagado mucho".
"Leí mucho más por prensa extranjera que por prensa china", sostuvo Wladimir, a raíz de las restricciones en el acceso a la información que existen, quien agregó que "por lo menos mis amigos chinos, ninguno posteó nada hasta el martes o lunes (pasado)", mientras en el resto del mundo las alarmas estaban encendidas desde mucho tiempo antes.
Fue ese mismo día martes 21 de enero que Muñoz dijo que comenzó a ver los cambios en la población, se veía mucha más gente en los supermercados, e incluso el profesor a cargo de los alumnos extranjeros les informó acerca de medidas de precaución.
"Comenzó a hablarnos de esta crisis, a enviarnos mensajes y a decirnos que tuviéramos cuidado, que usáramos mascarillas, que evitáramos salir mucho a lugares con tanta cantidad de gente", recordó.
Además, dijo que fue el jueves 16 de enero, cuando cerraron la ciudad de Wuhan, que "nos entregaron termómetros para medir las temperaturas, para ver qué pasaba, si alguien estuviera enfermo. Que tuviéramos cuidado".
Aquella tarde del 21 de enero su escuela cerró las puertas, dejando solo una abierta. "Está prohibida la entrada a cualquiera que no sea estudiante. Está cada vez más seria la cosa. Nos dijeron que no saliéramos", relató, explicando además cómo enfrenta el país la emergencia en salud.
"Las crisis sanitarias en China, por las densidad poblacional y por los hábitos de higiene, suelen ocurrir, pero yo pensé que no iba a ser tan grave. Se salió de las manos", reflexionó.
Wladimir cree que el virus se propagó rápidamente por la festividad de año nuevo chino, ya que gran cantidad de gente entra al país en esta fecha. "Es donde se produce la mayor migración poblacional en el planeta, millones y millones de personas viajando todos los días", consideró.
A pesar de la seriedad de la enfermedad, dice que las precauciones no son tan terribles "me pilla estando en vacaciones, entonces no tengo que compartir el salón con nadie", pero contó que de todas maneras tiene cuidado.
"No estoy yendo al hospital a hacer la práctica. Decidí ausentarme por el tema de precaución nada más, no arriesgarme", apuntó, con respecto a la labor que realiza mientras realiza sus cursos en la Universidad de Medicina de Heran.
Hasta el momento, el virus ha cobrado la vida de más de un centenar de personas en China, y tiene casi mil 300 personas contagiadas y ha alcanzado otros continentes. Desde el gigante asiático se encuentran trabajando para desarrollar vacunas contra la enfermedad, mientras que la Organización Mundial de la Salud busca medidas de prevención.




