Internacional

El Gobierno de México atribuyó a un enfrentamiento entre carteles la matanza de la familia LeBarón

La autoridad del país latinoamericano informó que que los disparos salieron de armas de origen estadounidense.

El día lunes, nueve integrantes de una familia mormona de origen estadounidense fueron asesinados cerca del límite entre los estados mexicanos de Chihuahua y Sonora. El jefe de la defensa nacional, el general Homero Mendoza, quien estuvo el martes en el lugar del ataque, informó que la principal línea de investigación del caso es que la matanza se debió a un enfrentamiento entre los carteles de la Línea y los Salazar.

El ejército de México precisa que el día anterior al asesinato se enfrentaron esos carteles en la ciudad de Agua Prieta, dejando un muerto y un herido de bala. El general Mendoza comentó que una célula del cartel de la Línea se movilizaba en la zona para frenar cualquier entrada de los Salazar y que habrían confundido a las tres camionetas en las que viajaba la familia LeBarón, que eran unas Chevrolet Suburban.

Mendoza comentó que los vehículos en los que se movían los 17 familiares eran "similares a las que utiliza habitualmente el crimen organizado en la zona". Informa El País que el militar azteca también aseguró que la familia LeBarón recorría de forma rutinaria los 158 kilómetros que unen Agua Prieta y Bavispe, "por eso se trasladaron únicamente mujeres y menores de edad sin especiales medidas de seguridad".

En la conferencia de prensa dada por las autoridades mexicanas se informó que en la zona entre Chihuahua y Sonora se recogieron más de 200 cartuchos de M16 y R15, y que el único detenido hasta el momento "no tiene relación con el caso". El secretario de exteriores, Marcelo Ebrard, confirmó que la cancillería y la secretaría de seguridad trabajan debido a que "la familia LeBarón cuenta con la doble nacionalidad”.

Desde ambas carteras confirmaron que los casquillos encontrados en la zona fueron disparados por armas de origen estadounidense: son de la marca Remington y fueron disparados por R15 y M16 de fabricación norteamericana. El dato forma parte de los reproches que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador intercambia con la Casa Blanca para que controle su frontera y frene el tráfico de armas hacia México.

López Obrador dijo que "agradecemos a Trump su disposición a apoyarnos, pero también le agradecemos que sea respetuoso con nuestra soberanía" y luego el mandatario mexicano agregó que "nunca, ni en la época colonial, se hizo un saqueo tan grande como el que se ha hecho en los últimos 36 años. No hay precedentes. La desigualdad y la violencia es el origen de esta violencia".