Trump también presionó a Australia para obtener beneficio político
El primer ministro Scott Morrison confirmó que el presidente de EE.UU. le pidió ayuda para desacreditar la investigación de la trama rusa.


Más problemas para Donald Trump. A la denuncia por una conversación telefónica en la que el presidente de Estados Unidos solicitaba a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, que investigara a su rival político Joe Biden, The New York Times sumó un caso similar, ahora con el primer ministro australiano, Scott Morrison.
En esa llamada, presionó para que ayudara al fiscal general estadounidense, William Barr, a recoger información con la intención de desacreditar las pesquisas sobre la trama rusa.
El Gobierno australiano confirmó lo difundido tras afirmar que siempre han estado listos "para asistir y cooperar con los esfuerzos para arrojar luz sobre asuntos que están bajo investigación".
En este caso, según las dos fuentes citadas por el medio, la Casa Blanca restringió el acceso a la transcripción de la llamada a un pequeño círculo de ayudantes del presidente, una decisión irregular que también se habría tomado, según el denunciante anónimo del caso de Ucrania, para la conversación con Zelenski.
La conversación con Morrison se habría producido en las últimas semanas, a petición del propio Barr y explícitamente para pedir la ayuda de Australia en la revisión que el Departamento de Justicia realiza de la investigación de la trama rusa.
Aunque el informe no menciona a Australia expresamente, la investigación de Mueller confirmó que el país desempeñó un papel central en los orígenes de la investigación del FBI sobre la trama rusa. El australiano es el “Gobierno extranjero” que, según el informe, dio pie al FBI a “abrir una investigación sobre si individuos asociados con la campaña de Trump estaban coordinándose con el Gobierno ruso en sus actividades de injerencia”.
Fueron oficiales australianos, tras un encuentro en Londres en mayo de 2016 con el consejero de campaña de Trump George Papadopoulos, quienes contaron al bureau que el Gobierno ruso habría realizado acercamientos a la campaña del hoy presidente de cara a la difusión de información perjudicial sobre su entonces rival demócrata Hillary Clinton.




