El proyecto de Finlandia para erradicar a las personas sin techo
El país europeo redujo la población sin hogar en un 35% y busca solucionar esta condición para 2027.
En 2007 el gobierno de Finlandia creó un comité especial que tuvo la misión de establecer un proyecto social que sacara de las calles a las miles de personas que no tienen un hogar. Entre 2008 y 2015 redujeron un 35% el número de ciudadanos que vivían a la intemperie. Se trata de 1.345 que dejaron de estar las calles sin esperanza.
"El futuro empieza con un manojo de llaves", fue el lema de Housing First. La idea se basó en devolver a esas personas un poco de dignidad e integrarlos socialmente. El proyecto tuvo como ejemplo el movimiento estadounidense Pathways Housing First del sicólogo Sam Tsemberis. Ahora el gobierno busca erradicar la población sin techo para 2027.
A las personas se les entregan las llaves de un hogar sin condiciones. A partir de ahí la vida de las familias empieza a mejorar. "Se concibe la casa como el punto de partida y no como punto de llegada en el camino de los sin techo", explica la ONG Feantsa, que gestiona más de 3.000 departamentos en diez ciudades.
Las personas sin hogar deben pagar el alquiler con parte de la ayuda económica que reciben del estado, ya sea por su condición de desempleado, de incapacitado, de viudo, en concepto de ayudas y otras. Viven en complejos de viviendas integrados en barrios de clase media y no se prohíbe el consumo de alcohol.
Informa El País que Finlandia está eliminando los refugios temporales. En Helsinki había 600 en 2008 y ahora quedan unos 50, que sólo se utilizan en invierno cuando se registran 20 grados celcius bajo cero. "El sistema de refugio temporal no estaba funcionando", explica Juha Kaakinen, uno de los expertos que inició el proyecto.
"Este departamento me da la oportunidad de volver a una vida normal. Puedo planear mi futuro", relata un hombre de 48 años, mientras una mujer de 59 años precisa que su hogar le da "seguridad". El plan en 10 años le costó al fisco de Finlandia unos 330 millones de dólares, aunque ahorra cada año por persona unos US$ 10.590 en gastos de servicios de emergencias, policía y jurídicos, según el Foro Económico Mundial.