Un juez británico aplazó la revisión de la legalidad del cierre del parlamento
Las justicias de Irlanda del Norte y Escocia también estudian otras demandas por la medida adoptada por Boris Johnson.


La culpa es de la oposición. El líder del Partido Conservador y primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, asegura que sus detractores debilitan su poder negociador para el Brexit, al criticar su decisión de cerrar el Parlamento Británico durante cinco semanas. En paralelo crece la ofensiva judicial, política y ciudadana en contra del "Tory".
Este viernes tuvo un leve alivio en una de las tres demandas presentadas en contra de sus medida. El juez Raymond Doherty, magistrado de los Tribunales Supremos de Escocia, rechazó bloquear temporalmente la suspensión del parlamento, aunque fijó para el próximo martes una revisión de la medida del gobierno británico. En paralelo movimientos y sindicatos convocaron a protestar este sábado.


Es día el Parlamento reanuda por una semana su actividad. Pocos confían en que la Justicia frene la determinación, que tiene la prerrogativa de la monarquía, de cerrar las sesiones de Westminster. Pese a eso siguen su curso las acciones jurídicas y el Alto Tribunal de Londres fijó su revisión del asunto para el próximo jueves.
Los grupos de la oposición liderados por el Partido Laborista buscarán el próximo martes impulsar en el Parlamento un debate de emergencia y aprobar una resolución con fuerza legal que obligue al gobierno a pedir a la Unión Europea una nueva prórroga. Incluso un grupo de más de cincuenta diputados advirtió con constituir una "Cámara de los Comunes alternativa" para burlar la suspensión de Johnson.






