Internacional

Italia: justicia liberó a capitana de barco que rescató a migrantes en el Mediterráneo

El gobierno del ultraderechista Matteo Salvini quería que Carola Rackete permaneciera en la cárcel por golpear una patrulla de la guardia fronteriza al atracar en Lampedusa.

La capitana del barco de la ONG Sea Watch, Carola Rackete, fue liberada después de ser arrestada en Italia por llevar sin permiso a 40 inmigrantes que había salvado en el Mediterráneo central al puerto italiano de Lampedusa, al sur del país.

La decisión de liberarla provocó el enojo del ministro del Interior, Matteo Salvini, autor de la política de puertos cerrados a las naves de las ONG y que no se había cansado de pedir cárcel para la activista.

La joven de 31 años estaba acusada de los delitos de resistencia o violencia contra nave de guerra y de intento de naufragio por haber chocado contra una patrulla de la Guardia de Finanzas (policía de fronteras italiana) durante la operación de atraque, cuando llevó a los inmigrantes a tierra.

"Para la justicia italiana ignorar las leyes y golpear una nave de la Guardia de Finanza no son motivos suficientes para ir a la cárcel. Ningún problema. Para la comandante criminal tengo preparado una orden para expulsarla a su país", dijo Salvini.

El barco había rescatado el 12 de junio a 53 inmigrantes frente a Libia, 13 de los cuales fueron desembarcados días después por razones médicas, y el restó permaneció a bordo mientras ningún Estado admitía el atraque de la embarcación.

El pasado 26 de junio Rackete decidió entrar sin permiso en aguas italianas en contra de la orden del ministro italiano de Interior aunque no consiguió llegar a puerto porque fue interceptada por la Guardia de Finanza.

Finalmente el pasado sábado el barco atracó en el puerto de esa isla italiana situada al suroeste de Sicilia, frente a la costa de Túnez, y en la operación de atraque golpeó a una embarcación de la Guardia di Finanza.

Anoche, tras ser puesta en libertad, Rackete declaró que la decisión de la justicia italiana es "una gran victoria para la solidaridad" con los migrantes y refugiados y en contra de los que "criminalizan a quienes los rescatan en muchos países de Europa".