Internacional

Hotel de Miami deberá pagar US$ 21 millones por obligar a mujer a trabajar un domingo

Marie Jean Pierre alegó discriminación religiosa. La demandante no podía trabajar el último día de la semana por ser misionera de una iglesia.

El hotel Conrad de Miami deberá pagarle 21 millones de dólares a Marie Jean Pierre, inmigrante haitiana de 60 años, por obligarla a trabajar un día domingo.

Cuando la contrataron para lavar platos, ella fue clara: el domingo no podía trabajar porque era misionera de la Iglesia de los Soldados de Cristo. "El domingo yo honro a Dios".

Sin embargo, en 2015, después de nueve años trabajando en el hotel, el gerente de cocina, George Colon, la incluyó el turno de los domingos.

La mujer solicitó a su pastor que escribiera una carta explicando que obligarla a trabajar ese día sería violar sus creencias religiosas, argumento que, según una queja puesta por la empleada, fue ignorado.

Durante varios meses Pierre logró esquivar el trabajo de los domingos gracias al intercambio de horarios con sus compañeros. Pero en marzo de 2016 la limpiadora de platos recibió una carta de despido aduciendo “mala conducta, negligencia y 'ausencias injustificadas”.

Molesta, presentó una queja ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo, diciendo que el hotel había discriminado sus creencias religiosas. La organización le explicó que su caso era sólido y que tenía el "derecho a demandar". Ella llevó a los tribunales del distrito sur de Florida a Park Hotels and Resorts Inc. de Tysons, Virginia (anteriormente conocida como Hilton Worldwide, que administraba Conrad), alegando que el hotel había violado la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación en el empleo por raza, color, religión, sexo u origen.

Y el jurado federal le dio la razón. Pero de los 21 millones de dólares, la mujer sólo recibirá 300 mil, el máximo que permite la ley.  Marc Brumer, el abogado de Pierre, dijo a The Washington Post que, al parecer, los miembros del jurado desconocían la existencia de ese tope. Pero remarcó que lo importante no era el dinero sino enviar un mensaje contra las empresas que no respetan las creencias.