Los desechos fecales inundan las calles de un barrio de la capital peruana
La ruptura de una tubería instalada por Odebrecht demuestra las consecuencias directas de la corrupción.


La corrupción llegó a las calles y en forma de crisis sanitaria. La calle de Los Hinojos de la Municipalidad de San Juan de Lurigancho parece una zona de desastre, luego que se inundara de aguas fecales tras la explosión de un colector instalado por la constructora Odebrecht, empresa que es investigada por la justicia peruana.
Los vecinos tratan de sobreponerse al olor y tratan de salvar los muebles que pudieron rescatar de la nauseabunda crecida de desechos. Las personas se lavan las manos con botellas de agua y caminan cargando baldes que llenan en alguno de los 44 puntos de abastecimiento de emergencia dispuestos en la zona.


Algo más de 1.900 habitantes se ven afectados en el distrito de San Juan, en la zona este de la capital de Perú. Y a pesar de que los damnificados se concentran en menos de un kilómetro cuadrado, la respuesta de las entidades públicas fue deficiente, según denuncian la totalidad al periódico El País.
El riesgo de un problema sanitario es la principal preocupación en la zona, aunque también las consecuencias económicas para las familias. Nada de eso impide dar cuenta que el conducto fue colocado por Odebrecht durante el segundo gobierno de Alan García, también investigado por colusión, lavado de activos y tráfico de influencias por la concesión a esa constructora, la que infló el costo de esta obra defectuosa.






