Mujer fue 11 horas torturada sexualmente por soldados mexicanos
Son 29 casos de detenciones, violaciones y golpes realizados por efectivos del ejército y la policía.


Magdalena Saavedra podría haber estado dormida, pero estaba despierta. La noche del 10 de mayo de 2013 unos nueve soldados irrumpieron en su casa de San Luis Potosí y le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza. Comenzaba una pesadilla y estaba muy consciente, tanto, que agradeció que su hija no estuviera en ese momento. Esa noche la detuvieron, la golpearon, la electrocutaron y la violaron en grupo, hasta que después de más de 11 horas de sufrir lo insoportable accedió a firmar una confesión.
Por ese documento fue condenada a cinco años y medio de cárcel. Hace unas semanas un juez determinó que no había pruebas para inculparla de los cargos de posesión de armas, tráfico de drogas y operación con recursos ilícitos. Ahora está libre y recuerda su caso que, junto al de otras 28 mujeres, abre el debate sobre las violaciones a los derechos humanos de las fuerzas armadas mexicanas. Los militares llevaban la cara cubierta y mientras saqueaban su hogar, ella pensó que esos hombres eran criminales.
Supo más tarde que eran soldados de la Marina, el cuerpo de élite del ejército. Magdalena es madre soltera de tres hijos, que se buscaba la vida vendiendo uñas de acrílico para sacar adelante a su familia. Tenía guardada una agenda con las direcciones de sus clientes. Con ella quiso demostrar su inocencia, que no era parte de un cartel del narcotráfico. La sacaron de su casa casi desmayada, con los ojos vendados y descalza. Sus pies identificaron los lugares por donde pasaba: un vehículo, piedras, asfalto, frío.
La retuvieron en una casa de seguridad y comenzó el calvario que lleva marcado en el puño derecho, en el ombligo, en su frente, en la vagina y en el útero. La obligaron a desnudarse de la cintura para abajo sobre una silla y le propinaron descargas eléctricas en el cuerpo -manos, orejas, pies, boca y vagina-, le destrozaron la rótula y no dejaron de golpearla con los codos en la cabeza. Cuando pensó que se iba a morir, la giraron. Y aquel grupo de soldados la violó. "La sangre me corría por las piernas", recuerda ella.
Informa El País que el caso de Magdalena Saavedra (51 años) no es el único que denuncia el Centro Prodh. Otras 28 denuncias exponen las prácticas perpetradas por los cuerpos de seguridad del estado, militares y policías, al detener a sospechosas de colaborar con el crimen organizado entre 2006 y 2015. Según sus cifras en 16 de los casos hubo violación y en 12 fue grupal. En casi todos, 28, las detenidas fueron abusadas sexualmente. Muchas de ellas señalan que fueron fotografiadas o grabadas en vídeo.






