Presidente electo de México llamó a la reconciliación: «No apostamos a construir una dictadura»
"Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares", advirtió López Obrador.
Andrés Manuel López Obrador dejó el papel de eterno candidato para interpretar por primera vez el de Mandatario de México. El líder de Morena habló después de que la autoridad electoral haya revelado los números de una aplastante victoria en los comicios presidenciales que lo colocan con el 53% de la votación.
"Es un día histórico y una noche memorable", dijo el tres veces aspirante a la Presidencia. "Una mayoría ha decidido iniciar la cuarta transformación de la vida pública de México", afirmó, haciendo un llamado a la reconciliación rumbo a su Gobierno, que inicia el 1 de diciembre.
Tras lograr una votación que rebasará los 29 millones de sufragios, López Obrador instó a "todos los mexicanos a poner por encima los intereses personales por legítimos que sean. Hay que poner por encima el interés superior".
"No apostamos a construir una dictadura, ni abierta ni encubierta", explicó en referencia a quienes lo han tildado de ser un político populista de vena autoritaria. En cambio, anunció cambios profundos "con apego al orden legal".
"Habrá libertad empresarial, de expresión, de asociación y de creencias", dijo entre aplausos de sus seguidores. No obstante, dejó muy claras sus prioridades: "Escucharemos a todos, atenderemos a todos, respetaremos a todos, pero daremos preferencia a los más humildes y olvidados, en especial, a los pueblos indígenas".
López Obrador afirmó también que respetará la autonomía del Banco de México y su gestión se conducirá con "disciplina financiera y fiscal". Asimismo, dijo que se reconocerán los compromisos contraídos con empresas y bancos nacionales y extranjeros y no habrán confiscaciones o expropiaciones.
De esta forma, intentó espantar los fantasmas de candidato radical y antisistema que sus adversarios vendieron en los tres meses de campaña. El ganador de los comicios nombró a Carlos Urzúa, el futuro ministro de Hacienda, y al empresario Alfonso Romo, su próximo jefe de oficina en la Presidencia, como los coordinadores de la transición para temas económicos.
"Si encontramos anomalías que afecten el interés nacional se acudirá al Congreso y a tribunales nacionales e internacionales. Siempre nos conduciremos por la vía legal (…) La transformación que llevaremos a cabo consistirá en desterrar la corrupción de este país (…) Bajo ninguna circunstancia, el próximo Presidente permitirá la corrupción ni la impunidad", advirtió López Obrador.
"Sobre aviso -agregó- no hay engaño: sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares".