Internacional

Jueza dictamina que es inconstitucional que Trump bloquee gente en Twitter

"Bloquear a los demandantes por sus opiniones políticas supone una forma de discriminación", estableció Naomi Reice Buchwald.

Una jueza federal dictaminó que es inconstitucional que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, bloquee gente en su cuenta personal de Twitter, @realDonaldTrump.

En su fallo, Naomi Reice Buchwald establece que la red social forma parte del foro público y como tal no puede escaparse de la Primera Enmienda, adoptada en 1791 para proteger la libertad de expresión y salvaguardar la pluralidad de los puntos de vista.

"Bloquear a los demandantes por sus opiniones políticas supone una forma de discriminación”, estableció la magistrada.

"Este caso requiere que consideremos si un cargo público, a partir de la Primera Enmienda, puede bloquear a una persona en su cuenta en respuesta a las opiniones políticas que esa persona haya expresado, y si la conclusión difiere por el hecho de que el cargo público sea el presidente de Estados Unidos. La respuesta a ambas cuestiones es no", dice la sentencia.

 

El caso surgió en julio pasado cuando siete ciudadanos e instituciones demandaron a Trump por haberles bloqueado. La medida les impedía ver o responder a los mensajes de su cuenta. Es decir, les minaba la posibilidad de saber lo que expresa el presidente, pero también la capacidad de hacer públicas en la misma cuenta sus opiniones al respecto.

La demanda buscaba centrar el caso no en la libertad de expresión del presidente, sino en sus limitaciones como cargo público a la hora de acallar a quien tuviera puntos de vista distintos. Entre los denunciantes se hallaban el Instituto Knight para la Primera Enmienda, de la Universidad de Columbia, y particulares como Philip Cohen, un profesor de Sociología de la Universidad de Maryland, bloqueado en junio de 2017 después de que contestara a un mensaje del presidente con un texto que decía: "Corrupto, incompetente, autoritario".

 

Los abogados de Trump alegaron que el presidente tenía derecho a decidir con quien compartía su espacio y que la aplicación de la Primera Enmienda a los críticos era equívoca. Señalaron que, del mismo modo que el presidente no tiene por qué quedarse en un acto público junto a quien le grita, tampoco en Twitter está obligado a escuchar a quien le ataca. Y que de todo ello, además, no se sustrae ningún menoscabo a la libertad de expresión.

Buchwald considera que los tuits de Trump, lejos de pertenecer a su esfera privada, "son de naturaleza gubernamental". "El presidente usa la cuenta para tomar medidas que sólo pueden ser adoptadas por el presidente como presidente", indica la sentencia.