Internacional

Irak: ISIS destruye mezquita desde donde proclamó su califato

Primer ministro del país del Medio Oriente afirmó que acción de yihadistas equivale a reconocer su derrota.

Acorralados en los últimos callejones de la ciudad vieja de Mosul, los militantes del autodenominado Estado Islámico (ISIS) han destruido la Gran Mezquita de Al Nuri y su famoso alminar (torre anexa a una mezquita) llamado "Corcovado", una joya medieval que el grupo había convertido en símbolo de su Califato.

"La voladura del Jorobado y de la mezquita de Al Nuri equivale a un reconocimiento oficial de derrota”, ha declarado este jueves el primer ministro de Irak, Haider al Abadi. "Jorobado" es el apodo que los mosuleños le daban al "Corcovado".

La demolición se produjo poco después de las nueve y media de la noche del miércoles, según informó un portavoz militar iraquí. Fue un acto tanto de desesperación como de desafío ante el avance de las tropas gubernamentales, que se encontraban a 50 metros de la mezquita.

Buscaban ganar tiempo, a la vez que impedir la imagen simbólica de la derrota que hubiera supuesto la toma de la Gran Mezquita por el Ejército y ver ondear la bandera iraquí sobre su alminar. Fue justamente allí donde pronto se cumplirán tres años desde que su líder, el fugitivo Abu Bakr al Bagadadi, proclamó su Estado Islámico.

Un video difundido por el ejército iraquí mostró como la frágil estructura del siglo XII se derrumbó tras un fuerte estallido. 

"La casa de mi abuelo estaba al lado de Al Nuri. Nuestra familia estudió y rezó allí durante generaciones. 800 años de historia destruidos", lamentó un tuitero llamado Majid Alsayegh. En redes sociales comentaban que la ciudad sin esa estructura "es como París sin la torre Eiffel o Londres sin el Big Ben. Realmente triste".

Desde el pasado domingo, los jefes militares iraquíes han anunciado el “capítulo final” de la ofensiva para recuperar Mosul que lanzaron el pasado octubre. Pero tras la liberación del este de la ciudad en enero, la ciudad vieja se ha probado mucho más difícil tanto por sus estrechas callejuelas como por la mayor densidad de población que vivía en ellas. La ONU estima que quedan 100.000 civiles atrapados en el decreciente terreno bajo control de los yihadistas que están usándolos como escudos humanos.