Asesino en serie de vagabundos cayó por culpa de un maniquí
La policía de Las Vegas, en EE.UU., usó un maniquí como señuelo para atraer la atención de un hombre que asesinaba personas sin techo con golpes de martillo.
Un maniquí fue la perdición de un asesino serial de vagabundos en Las Vegas, Estados Unidos. Shane Schindler, de 30 años, fue detenido por la policía de esa ciudad, luego de caer en una trampa tendida por las autoridades.
La historia comenzó el pasado 4 de enero, cuando fue hallado el cadáver de Daniel Aldape, en una esquina del centro de Las Vegas con golpes de martillo en la cabeza. Un mes más tarde, otro cuerpo fue encontrado en la misma intersección. Otra vez, la víctima había recibido una serie de golpes en la cabeza con un martillo.
Sin pistas concretas que seguir, los policías sacaron a relucir toda su creatividad. En la misma esquina donde ocurrieron los anteriores crímenes, las autoridades dejaron un maniquí disfrazado de vagabundo, en una posición tal que parecía dormir profundamente. Instalaron cámaras y esperaron.
Y la paciencia tuvo su recompensa. Schindler apareció y comenzó a agredir al maniquí. Los policías salieron de su escondite y lo arrestaron, con el arma homicida en la mano.
Schindler enfrenta ahora cargos de doble homicidio. Al pararse frente al estrado y escuchar las acusaciones, dijo ser inocente. "Sabía que era un maniquí", le dijo al magistrado que le fijó una fianza de 50 mil dólares, 10 veces el valor de lo usual.