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Arkansas ejecutará a 8 presos en 10 días para evitar que caduque un componente de la inyección letal

Las últimas existencias de la sustancia, un ansiolítico de efecto rápido, expiran en mayo.

Tras 12 años de interrupción de la pena capital, el estado de Arkansas (tres millones de habitantes) va a matar a ocho presos en tan solo 10 días. Será la mayor ejecución en cadena en Estados Unidos desde la reinstauración de la pena máxima en 1977. El motivo para acabar con la vida de tantos condenados en tan poco tiempo es, según la Coalición para Abolir la Pena de Muerte de Arkansas, evitar que caduque uno de los tres componentes de la inyección letal.

Las últimas existencias de la sustancia, un ansiolítico de efecto rápido, expiran en mayo. Y las posibilidades de obtener nuevas partidas son extremadamente difíciles dada la negativa de la industria a facilitarlas para ejecuciones.

Las órdenes firmadas por el gobernador Asa Hutchinson se cumplirán entre el 17 y el 27 de abril. En el corredor de la muerte de Arkansas penan en la actualidad 34 condenados. Los ocho elegidos han agotado sus recursos legales. Todos son hombres, la mitad negros. Cometieron sus delitos en 1991 y 2000. Sus nombres son Jason McGehee, Ledell Lee, Don Williamson David, Kenneth Williams, Bruce Ward, Stacey Johnson, Jack Harold Jones y Marcel Williams.

Hutchinson, un republicano que ha hecho de la pena de muerte una de sus banderas políticas, ha declarado que se trata de una “acción necesaria”: “Hay que cumplir la ley pero también es importante ofrecer una clausura a las familias de las víctimas que han vivido en la incertidumbre tanto tiempo”.