Trump reafirmó su política antiinmigrantes en su primer discurso ante el Congreso
"Pido a todos los ciudadanos que abracen la renovación del espíritu americano. Pido creer en nosotros, creer en nuestro futuro y creer otra vez en América", dijo.


Donald Trump reafirmó su discurso antiinmigrantes en su primera comparecencia como presidente ante el Congreso de Estados Unidos.
“Imponiendo las leyes migratorias aumentarán los salarios, ayudaremos a los desempleados, ahorraremos miles de millones de dólares y haremos seguras nuestras comunidades”, dijo.
El Mandatario, con cifras de desaprobación históricas para un presidente recién instalado en la Casa Blanca, hizo un llamado a la unión. “Somos un solo pueblo, con un solo destino. Todos sangramos la misma sangre y saludamos la misma bandera. El tiempo del pensamiento pequeño ha pasado, hemos de tener el coraje de compartir los sueños que llenan nuestro corazón. Pido a todos los ciudadanos que abracen la renovación del espíritu americano. Pido creer en nosotros, creer en nuestro futuro y creer otra vez en América”, afirmó.
Conocedor del poder de los golpes de efecto, los prodigó a lo largo de su discurso. El mayor llegó con la presentación de Carryn Owens, la viuda del primer soldado muerto durante su mandato. Su presencia junto a Ivanka, la hija predilecta del presidente, fue recibida con un atronador, largo e histórico aplauso de la Cámara. Una ovación que hizo olvidar por un momento que el padre del fallecido, un antiguo veterano, se había negado a recibir a Trump durante la recepción de los restos mortales y le había criticado por ordenar “sin motivo” el ataque en que murió su hijo. "Ryan dio su vida por sus amigos, por su país y por nuestra libertad, nunca le olvidaremos", dijo en tono solemne Trump.
“Hemos gastado billones de dólares fuera, mientras nuestra infraestructura doméstica se derrumba. El primer presidente republicano, Abraham Lincoln, ya advirtió que el abandono de las políticas proteccionistas produce miseria y ruina entre el pueblo. Y hoy tenemos 43 millones de pobres y 49 millones de desempleados”, dijo sobre su plan económico.
Ante este escenario, prometió una reconstrucción nacional basada en una inyección en infraestructuras de un billón de dólares. Un plan destinado a lograr la reactivación de la economía y donde, como siempre, volvió a azuzar el odio contra el inmigrante y a alentar los peores instintos de su base electoral, la masa blanca y obrera afectada por el declive industrial. “Traeré de vuelta millones de empleos. Proteger a nuestros trabajadores significa reformar nuestro sistema legal de inmigración. El actual rebaja los salarios de nuestros trabajadores más pobres. Hay que cambiar el sistema de inmigrantes poco cualificados y adoptar uno de mérito”, explicó.
Y dirigiéndose a los congresistas, recordó la creación de una oficina de atención a las víctimas de ataques de inmigrantes indocumentados: "¿Qué le dirían a una familia americana que pierde su trabajo, sus ingresos o a un ser querido porque América rechaza hacer cumplir sus leyes y defender sus fronteras?".




