Parlamento brasileño destituye al diputado que orquestó la caída de Rousseff
Eduardo Cunha pierde el último cargo público que mantenía entre acusaciones de corrupción.
El poderoso Eduardo Cunha, el político más impopular de Brasil y la mente detrás del impeachment de Dilma Rousseff, perdió último cargo que lo ligaba a la vida pública, el de diputado.
Así lo decidió, con 450 votos a favor, apenas 10 contras y 9 abstenciones, la Cámara de los Diputados que este conservador ultrarreligioso solía presidir antes de que un juez del Tribunal Supremo decidiera que carecía de altura moral suficiente para ello y sometiera su futuro a la votación de la Comisión de Ética de la Cámara.
Cunha era polémico desde antes incluso de ascender a un puesto que, dentro de la legalidad brasileña, tiene casi tanta relevancia como un presidente. Pero más recientemente se le acusaba de usar su puesto para protegerse de las múltiples acusaciones de corrupción.
Había cuatro denuncias contra el exparlamentario. La más famosa le acusa de recibir 1,4 millones de dólares en sobornos. También destaca los gastos asociados a sus cuentas secretas en Suiza que son incompatibles con los ingresos de un diputado corriente. Además se le vincula al caso de corrupción de Petrobras.