Este jueves se cumplen 30 años de la tragedia del transbordador «Challenger»
La explosión del transbordador donde murieron sus siete tripulantes, cambió para siempre la carrera espacial.


Este jueves se cumplen 30 años de la tragedia del transbordador espacial
del primer transbordador espacial destruido en el transcurso de una misión.
No fue la primera vez que ocurrían tragedias similares: el incendio del Apollo 1, la muerte de Komarov al estrellarse el Soyuz 1 son otros ejemplos. Pero sí fue la primera vez que la tragedia se desarrollaba frente a las cámaras de televisión, a la vista de todo el mundo.
Oficialmente, la misión se conocía como “vuelo STS-51L". Era el 25º vuelo de un transbordador espacial y el décimo del Challenger. Entre los tripulantes, iba Christa McAuliffe, la primera maestra que volaba al espacio, como parte de un programa de la NASA para promocionar el estudio de la ciencia en las escuelas del país.
El lanzamiento estuvo a punto de aplazarse en varias ocasiones, no tanto por razones técnicas como climatológicas. Aquel fue un enero anormalmente frío en Florida, hasta el punto que el día del lanzamiento amaneció con hielo colgando en la torre de servicio del transbordador.
Pese a las tremendas fuerzas de aceleración (por encima de las 20 ges) , la tripulación o al menos algunos de sus miembros no perdieron la consciencia. Cuando se recuperaron los restos de la nave puedo comprobarse que tres de los equipos de aire de emergencia habían sido activados. Una respuesta automática, fruto de muchos meses de entrenamiento, que no sirvió de nada. La cabina, todavía íntegra, describió una parábola durante casi tres minutos y fue a impactar en el mar a más de 300 kilómetros por hora.
Los buceadores de los equipos de rescate tardaron dos semanas en localizar el compartimento de la tripulación, con los restos de los siete tripulantes aún a bordo. Gran parte de los fragmentos del Challenger también fueron recuperados y sometidos a un examen exhaustivo para determinar las causas de la tragedia.




