La policía argentina captura a los otros dos narcos fugados
Macri empieza a cerrar su primera crisis, provocada por el error de dar por detenidos a todos los prófugos cuando solo tenía uno.
La fuga que ha tenido en vilo al Gobierno de
y ha supuesto su primera crisis revelante se ha acabado.
Agotados después de 14 días de huida cinematográfica, con varios robos de coches, tiroteos, secuestros y varios ridículos de la policía, Cristian Lanatta y Víctor Schillacci, los dos narcos que seguían su fuga, cayeron definitivamente, esta vez de verdad.
Prácticamente se entregaron exhaustos ante los agentes. Los buscaban por todas partes, incluidos varios ríos, pero finalmente estaban en el campo, cerca de donde cayó el sábado el líder, Martín Lanatta, hundido y demacrado tras un volcar con el último todoterreno que habían robado y disfrazaron con pegatinas para que pareciera una camioneta oficial de la gendarmería. Se habían refugiado en una empresa arrocera, donde volvieron a secuestrar a algunos trabajadores, pero cuando llegó la policía avisada por otros ya no aguantaban más.
Termina así una novela que ha confirmado las peores sospechas de los argentinos sobre su policía, desacreditada por completo y sospechosa de haber colaborado en la fuga. Hasta el Gobierno la acusa de haberles engañado para dar más margen a los fugados.
El Ejecutivo de Macri ya admite en privado que arreglar la policía y luchar contra el narcotráfico, que tiene enormes ramificaciones dentro de este cuerpo, va a ser uno de sus grandes desafíos, tal vez el que lleve más tiempo.