Internacional

¿Por qué el Estado Islámico odia a Francia?

El ISIS se apoya en razones militares, culturales e históricas, para justificar sus ataques.

. Así fue como, en septiembre de 2014, el portavoz oficial del Estado Islámico, Abu Mohamed Al-Adnani, ordenó a sus partidarios que ejecutaran a “especialmente, los sucios y despreciables franceses”.

Cuatro meses después, la redacción de Charlie Hebdo y un supermercado judío de París eran víctimas de ataques, a los que luego sucedieron la decapitación de un empresario en Lyon y el ataque frustrado en un tren de alta velocidad que viajaba de Ámsterdam a París, y ahora el atentado en cadena que ha sacudido de nuevo la capital francesa.

¿Qué incita al Estado Islámico a ensañarse con Francia?

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Pero la retórica del contraataque militar tiene matices. Para el geógrafo Fabrice Balanche, especialista en Siria y director del Grupo de Estudios del Mediterráneo y Oriente Medio en la Universidad de Lyon, ese argumento es “parcialmente contradictorio”, ya que Francia ha sido, hasta la fecha, el país occidental menos hostil a los sunitas y el más duro con Bachar el Asad.

Políticos, historiadores y otros expertos coinciden en que existen razones que van más allá de lo puramente militar. “Se trata de un ataque a nuestros valores. No solo los de Francia, sino los de todos los países que comparten la fe en la democracia, la tolerancia y el valor del ser humano. 

“El apego de los franceses a los valores republicanos, especialmente el laicismo, es algo que contraría al islam radical, incluido a sus partidarios residentes en Francia. Es un argumento recurrente, que permite movilizar mejor en su entorno”, afirma Jean-Charles Brisard, consultor internacional en terrorismo y experto sobre la financiación de las redes yihadistas, tras haber sido asesor de distintos Ejecutivos conservadores en los noventa. Según Brisard, la ley contra el velo islámico en escuelas y sedes de la Administración francesa, aprobada en 2004, marcó un punto de inflexión.

“Francia es el país al que más apunta el ISIS, por defender un sistema de valores en las antípodas del suyo”, concede Balanche. “Pero también por ser el país que más yihadistas proporciona. Serían 600 en Siria e Irak, según datos del Ministerio del Interior, pero más de 2.000, según fuentes no oficiales de los servicios de información. Todos ellos son susceptibles de volver al territorio francés para perpetrar atentados”, precisa.

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El politólogo Gilles Kepel, gran especialista francés en el mundo árabe, tiene la misma opinión. “Lo que desea el Estado Islámico es provocar la guerra civil”, explicó el sábado a Le Monde. Según Kepel, el ISIS pretendería provocar “el linchamiento de musulmanes, los ataques a mezquitas y las agresiones a mujeres con velo, para provocar así una guerra entre enclaves que siembren el fuego y la sangre en Europa, percibida como el punto flaco de Occidente”.

Además, Francia firmó, junto al Reino Unido, el llamado acuerdo Sykes-Picot, que en 1916 permitió desmantelar el Imperio Otomano dibujando distintos países de fronteras artificiales. Por ejemplo, Siria e Irak. Así, París sería responsable de haber puesto fin al sueño del califato perdido, la oumma (o comunidad de creyentes) que quedó abolida cuando el imperio cayó definitivamente en 1924. 

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