Fotógrafo captura la cruda realidad de niños que huyen de la guerra en Siria
Las imágenes retratan a los niños tratando de encontrar un refugio o un descanso en medio de la huida.


Más de un millón de los refugiados que huyen de la guerra en Siria y sus alrededores, son niños menores de 12 años. Es por esto que el fotoperiodista sueco Magnus Wennman, se dedicó a captar las imágenes de desolación reflejadas en el rostro de los niños.
Hay cientos de refugios temporales por los que pasan los que buscan ayuda en su camino a Europa, en estos lugares la familias logran encontrar un descanso transitorio y los niños logran cerrar sus ojos al menos durante un par de horas para recuperar energías, aunque muchos no tienen esa suerte y deben intentar descansar en el bosque o en los brazos de sus padres.
Palabras del fotoperiodista: Miles de refugiados siguen esperando en la frontera húngara. Nadie sabe lo que va a pasar ahora. Esta niña iraquí estaba durmiendo en el bosque cerca de la frontera. Los refugiados con los que hablé no pueden ir a ningún otro lugar. La mayoría quiere ir a Alemania. La gente en la frontera gritan "¡Abran las puertas!" y "¡Amamos a Merkel!".
Palabras del fotoperiodista: Al frente, justo al lado de la frontera entre Serbia y Hungría junto a la puerta de 4 metros de altura, Sham descansa en los brazos de su madre. Sólo a centímetros de distancia está la Europa que desesperadamente están intentando alcanzar. Sólo un día antes, los últimos refugiados pudieron pasar y fueron llevados en tren hacia Austria. Pero Sham y su madre llegaron demasiado tarde, junto con los miles de otros refugiados que ahora esperan fuera de la frontera cerrada de Hungría.
Palabras del fotoperiodista: Walsall, 5 años, quiere irse a casa. Tenía su habitación propia en Aleppo, nos dice. Ahí, ella nunca solía llorar a la hora de dormir. Aquí, en el campo de refugiados, ella llora todas las noches. Descansar su cabeza en la almohada es horrible, dice, porque la noche es horrible. Fue en la noche que ocurrieron los ataques. En el día, la madre de Walaa suele construir una pequeña casa de almohadas, para enseñarle que no hay nada que temer.
Palabras del fotoperiodista: Haneen celebró su segundo cumpleaños ayer. Ella es una de los muchos refugiados que siguen las vías del tren desde el pueblo de Horgos en Serbia hacia Hungría y la Unión Europea. Han viajado por semanas y han gastado mucho dinero para entrar ilegalmente a Europa. Muchos aspiran llegar a Alemania o Suecia sin ser registrados en otro país de la Unión Europea.




