El Papa pidió en el Capitolio de Estados Unidos la abolición de la pena de muerte
"Estoy convencido de que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada", aseguró Jorge Mario Bergoglio ante los congresistas.


El mensaje incómodo que el
dirigió al
puede resumirse en una de sus frases: “Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes”.
Jorge Mario Bergoglio, que se presentó como “hijo de este gran continente”, repasó ante los congresistas todos los asuntos –cambio climático, redistribución de la riqueza, regulación de la inmigración, política exterior multilateral— que la mayoría republicana ha venido bloqueando. El Papa pidió que la respuesta hacia la llegada de inmigrantes sea “humana, justa y fraterna”, y abogó por la abolición de la pena de muerte.
El Papa, que fue recibido con un largo aplauso, volvió a levantar a los congresistas cuando, nada más empezar, dijo: “Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en la tierra de los libres y en la patria de los valientes”.
Pero, enseguida, empezó un discurso menos complaciente. “Si es verdad que la política debe servir a la persona humana”, planteó Bergoglio, “no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social.
“Tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. Busquemos para los demás las mismas posibilidades que deseamos para nosotros. Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados", agregó.




