Pakistán suspende el ahorcamiento de un paralítico al no saber cómo colgarlo
Al menos 240 personas han sido ejecutadas desde la reinstauración de la pena de muerte.
Las autoridades penitenciarias de Faisalabad, una ciudad del este de Pakistán, suspendieron la ejecución de Abdel Basit porque no sabían cómo proceder.
Según las normas de la cárcel, el reo debe caminar hasta el cadalso, pero el hombre, que se encuentra paralizado de la cintura para abajo, necesita una silla de ruedas para moverse. Igual intentaron hacerlo andar.
Amnistía Internacional había pedido que se suspendiera la sentencia ante la especial crueldad del caso. “En lugar de debatir cómo ejecutar a un hombre en una silla de ruedas, las autoridades de Pakistán debieran conceder un indulto a Abul Basit”, declaró Sultana Noon, una de las investigadoras de la organización.
Basit, de 43 años, fue declarado culpable en 2009 del asesinato del tío de la mujer con la que mantenía una relación. Al año siguiente quedó paralítico al contraer una meningitis que no fue tratada correctamente en la cárcel.
Hay 8.000 condenados a muerte esperando que se cumpla la sentencia, la mayoría por asesinato no por vínculos con grupos terroristas. Además, las familias a menudo denuncian que han sido acusados falsamente y son demasiado pobres para pagar abogados o sobornar a los funcionarios.
Tal es también el caso de Basit, que siempre ha negado la imputación y su familia asegura que su abogado cobró dinero de quienes le acusaban.