El desafío al matrimonio gay pervive en Estados del sur de EE.UU
Varios condados retan a la nueva legislación al negarse a casar a parejas del mismo sexo.


La legalidad del
ha dado paso a una nueva batalla política, esta vez en defensa de los derechos de empleados públicos que se niegan a conceder licencias a parejas del mismo sexo.
El fallo pronunciado por el Tribunal Supremo el pasado viernes ha abierto una brecha también entre los candidatos republicanos a la presidencia, demostrando que a pesar de los cambios avanzados por la sociedad estadounidense, su sector más conservador pide que prevalezca su libertad religiosa sobre la igualdad de derechos.
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Los aspirantes republicanos se han mostrado divididos en dos grupos. Jeb Bush y Marco Rubio, dos de los aspirantes con más opciones, declararon en los últimos días que se debe cumplir la sentencia dictada por el Tribunal Supremo. “Vivimos en una república y debemos respetar las leyes”, dijo Rubio.
El resto de contrincantes, sin embargo, defienden que es el momento de abrir una nueva batalla legal en defensa de los derechos religiosos. El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, pidió una nueva enmienda a la Constitución para anular el fallo del Supremo; Mike Huckabee anticipó una campaña de desobediencia civil y el senador Ted Cruz calificó el día que llegó la sentencia como “las 24 horas más oscuras” de la historia del país.




