La segunda caja del avión confirma una acción voluntaria del copiloto
Lubitz recurrió al piloto automático y lo modificó manualmente varias veces para aumentar la velocidad del aparato.


Los investigadores franceses no han perdido ni un minuto en analizar la segunda caja negra del avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses el pasado 24 de marzo con 150 personas a bordo. El dispositivo de grabación de los datos técnicos del vuelo, descubierto el jueves por la tarde en la zona siniestrada, llegó durante la noche a las instalaciones de la Oficina de Investigación y Análisis francesa (BEA), en las afueras de París. El mismo viernes por la mañana, la BEA anunció que los datos confirman una acción deliberada. La primera caja negra había permitido ya avanzar la hipótesis de que el copiloto, Andreas Lubitz, quedó sólo al mando y estrelló voluntariamente el aparato.
“Un primer análisis revela que el piloto presente en cabina usó el piloto automático para iniciar el descenso del avión hasta una altitud de 100 pies”, indica la BEA, el organismo encargado de la investigación técnica, en un comunicado. El “piloto presente en cabina”, que según se desprende de las grabaciones sonoras en la misma era el copiloto Andreas Lubitz, de 27 años, no sólo perdió voluntariamente altura sino que “en varias ocasiones durante el descenso, (…) modificó los ajustes del piloto automático para aumentar la velocidad del avión en descenso”, añade.
La BEA, que durante la semana había señalado que centraría su investigación en examinar la pertinencia de los sistemas de cierre de las puertas de la cabina de pilotaje y en los procedimientos para detectar determinados perfiles psicológicos, seguirá estudiando los datos de ambas cajas negras para “establecer el desarrollo factual concreto del vuelo”, concluye el comunicado.
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