Obama admitió que EE.UU. subestimó la fuerza del Estado Islámico
El mandatario reconoció que no se apreció que Siria se estaba convirtiendo "en la zona cero de los yihadistas de todo el mundo" y definió la crisis como "un reto generacional".
El espionaje de Estados Unidos subestimó el ascenso del autonombrado Estado islámico en Irak y Siria y confió erróneamente en la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes para hacer frente a la amenaza que suponían los extremistas suníes.
En una entrevista emitida en la noche del domingo por CBS, el presidente Barack Obama admitió este error, citando a su director Nacional de Inteligencia Jim Clapper, quien hace dos semanas reconoció que el espionaje estadounidense se había equivocado al respecto.
“No fuimos capaces de prever que las fuerzas iraquíes en el norte del país colapsarían”, dijo Clapper el pasado 18 de septiembre en The Washington Post.
El presidente respondió que “es cierto, es absolutamente cierto”. “Jim Clapper reconoció que yo creo que ellos (la comunidad de inteligencia) subestimaron lo que había estado pasando en Siria”, manifestó Obama.
El mandatario declaró que los extremistas mantienen una campaña publicitaria a través de las redes sociales “muy inteligente” y que cuentan con cierta estructura militar tradicional al haberse unido a ellos cuadros del derrocado Ejército de Sadam Husein. “Tenemos que arrinconarles y reducir su espacio y perseguir a sus jefes y cortar su financiación y destruir sus armas y cortar su flujo de yihadistas extranjeros”, advirtió.
Pero Obama aseguró que EE.UU. no está librando otra guerra: “Estamos asistiendo a Irak en una batalla muy real que está teniendo lugar en su territorio, con sus tropas. Nosotros solo estamos aportando apoyo aéreo y lo hacemos además en nuestro propio interés”.
El presidente insistió en la implicación de más países en el conflicto así como la necesidad de lograr una solución política para que la paz pueda ser duradera. Para el mandatario, el mundo está ante “un reto generacional”, en el que debería ser más importante que un joven se preocupe por una buena educación que por ser suní o chií.