Internacional

Rebeldes prorrusos entregaron las cajas negras del Boeing a Malasia

Los combates en Donetsk dificultan la investigación del ataque a la aeronave de las líneas aéreas malasias.

El recrudecimiento de la violencia en Donetsk dificulta el desplazamiento de los expertos internacionales para investigar en terreno las causas de la caída del Boeing 777 de las líneas aéreas de Malasia a 50 kilómetros de la frontera rusa.

El primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Alexandr Borodái, entregó las cajas negras del aparato a los expertos malasios. “Aquí están las cajas negras”, anunció Borodái en presencia de numerosos periodistas, mientras un miliciano las colocaba sobre una mesa. El coronel Mohamed Sakri, del Consejo de Seguridad Nacional de Malasia, declaró que las cajas estaban “en buen estado”.

Un grupo de 31 expertos de varios países, entre ellos Holanda y Malasia, se encargarán de las labores forenses y la repatriación de los cuerpos. El primer ministro holandés, Mark Rutte, anunció que llegó a un acuerdo con las autoridades ucranias para que los cadáveres sean trasladados directamente desde Járkov a Holanda.

El primer ministro de Malasia, Najib Razak, anunció que un equipo de investigadores internacionales tendrá garantizado “un acceso seguro” al lugar en el que cayó el avión para que puedan comenzar su investigación.

En Donetsk, Alexandr Borodái, el jefe del Gobierno de la denominada República Popular de Donetsk (RPD), trasmitía un mensaje ambiguo a los especialistas internacionales, ya que por una parte les invitaba a acudir al lugar de la tragedia y por otra los disuadía aludiendo a los riesgos de seguridad. Borodái, que dijo estar dispuesto a dar la caja negra a los representantes de la comisión investigadora, dibujaba un paisaje plagado de peligros para los “valientes” que se atrevieran a llegar, pasando “por zonas de combates” con “enormes cantidades de puestos de control” y con la posibilidad de “ser atacados desde el aire”.

En Kiev, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ordenó una tregua en un radio de 40 kilómetros en torno al lugar de la catástrofe, pero Borodái negó que existiera tal tregua. “Hay combates en todo el frente (…) Nadie se ha puesto de acuerdo con nosotros”, decía, para identificar como único interlocutor válido a la misión de la OSCE. Con todo, tres expertos forenses holandeses pudieron trabajar en Torez, de donde por la tarde partió el primer tren refrigerado cargado con los restos de 192 personas.

El presidente Vladímir Putin, a la insólita hora de las dos de la madrugada del lunes difundió una alocución televisiva en la que dijo que “nadie tiene derecho a utilizar la tragedia para alcanzar sus fines políticos egoístas”. El presidente ruso afirmó también que “esa tragedia seguramente no se hubiera producido” si Poroshenko hubiera mantenido la tregua que declaró durante diez días.