Presidenta Dilma Rousseff: “Hay un mal humor inexplicable con Brasil”
"Las obras de ingeniería no es un reloj, sobre todo en un país que no tiene tradición en proyectos", sostuvo la jefa de estado.


Las críticas a la organización del Mundial de fútbol han sido duras con el Gobierno de Dilma Rousseff. Los retrasos en las obras y sus costes, más elevados que en otros países organizadores del campeonato, las protestas y la falta de adhesión de la población brasileña al evento llaman la atención a pocos días del Mundial.
Sin embargo, la presidenta defendió la organización del Mundial, en una cena el pasado martes en el Palacio da Alvorada [la residencia oficial del jefe de gobierno brasileño en Brasilia]. En su opinión, ha habido más aciertos que errores, y está convencida de que al final los brasileños se rendirán a los encantos del futbol.
La presidenta recordó las previsiones pesimistas sobre la economía de Brasil, como ocurrió en el último Foro de Davos, donde se dijo que los países emergentes serían vulnerables a la interrupción de los estímulos monetarios de EE UU. “¿Dónde está la tormenta en un país que tiene 379.000 millones de dólares en reservas, que es la quinta mayor del mundo?”, afirmó,“Hay un mal humor inexplicable con Brasil”, añadió.
Rousseff cree que las críticas son injustas. Aseguró que de un total de 63.000 millones de dólares que se han invertido en infraestructuras y movilidad urbana, solo 4.000 millones son exclusivos para el Mundial. “Todo lo demás es para Brasil”, añadió.
Cuestionada sobre el hecho de que seis de cada diez obras prometidas no están listas, la presidenta contestó: “Una línea de metro no queda lista en dos años”. “Una obra de ingeniería no es un reloj, sobre todo en un país que no tiene tradición en proyectos”, sostuvo. Brasil dejó de invertir en grandes proyectos durante décadas, y muchas veces hay recursos disponibles que no son enviados a Estados y Municipios por falta de experiencia en planificación, según su opinión.
Uno de los temas que más han preocupado a la presidenta es el de la seguridad de los turistas, de la que se encargará el Ejército. Al ser cuestionada sobre si hay riesgo de un ataque de grupos extremistas, Rousseff recordó que Brasil vive en paz con otros países desde hace 150 años.




