Internacional

Princesa Letizia se convertirá en la primera reina de clase media de España

Al casarse, Letizia Ortiz sacrificó una carrera que había despegado de la mano de Alfredo Urdaci, que le encomendó la presentación del telediario de máxima audiencia.

De no haberse casado con quien se casó, tal vez hoy Letizia Ortiz Rocasolano habría contado esta mañana de lunes, en directo una de esas noticias históricas que tensan a cualquier periodista. Pero el rey que ha abdicado es su suegro desde hace una década, desde que el 22 de mayo de 2004 salió de la catedral de La Almudena, en Madrid, junto a a los del heredero de la corona española.

Ya no da noticias, o bien mirado las da de otra manera. En las páginas y programas del corazón hablan de sus vestidos, sus peinados, sus zapatos, su delgadez, sus prontos o sus escapadas. En el resto de la prensa, a lo largo de esta década, ha ido emergiendo una figura cada vez más autónoma, menos rígida en sus manifestaciones de lo que acostumbra la realeza. En su agenda propia (la tiene desde 2007) han entrado la defensa de los afectados por enfermedades raras y el apoyo a la innovación, la educación y la colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en temas de nutrición.

Al casarse, Letizia Ortiz sacrificó una carrera que había despegado de la mano de Alfredo Urdaci, que le encomendó la presentación del telediario de máxima audiencia a partir de 2003. En su etapa en TVE, adonde llegó en 2000 procedente de CNN+, cubrió los acontecimientos más importantes de esos años: el hundimiento del Prestige frente a las costas gallegas, los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas o la invasión de Irak (una de sus fotos más singulares, captada por Emilio Morenatti, la muestra cubierta con un velo negro en el interior de una mezquita).

Cuando conoció al Príncipe (en una cena en casa de un compañero de TVE) estaba en pleno ascenso. Por proyección y reconocimiento: en 2000 había recibido el premio Mariano José de Larra de la Asociación de la Prensa de Madrid a la mejor labor de periodista menor de 30 años.

En esta década la princesa ha enfrentado momentos difíciles como la muerte de su hermana Érika y, en el plano institucional, el estallido del caso Noós. Pero sin duda lo más importante ha sido el nacimiento de sus hijas: Leonor, el 31 de octubre de 2005, y Sofía, el 29 de abril de 2007. A su alrededor ha intentado edificar un hogar normalizado y ajeno al protocolo de una casa real. Los príncipes llevan a las niñas al colegio y las acuestan por la noche. Su casa, una residencia construida en 2000 y conocida como el pabellón del Príncipe, trata de huir de la frialdad palaciega y desprender aroma familiar. Es probable que, cuando se conviertan en el rey Felipe VI y la reina Letizia, no la abandonen.