Internacional

Papa Francisco viajará a Jerusalén en plena disputa por el cenáculo de Jesucristo

Según las comunidades ultraortodoxas, Israel estaría negociando con el Vaticano la cesión de parte del lugar donde tuvo lugar la última cena de Jesús con los apóstoles.

El próximo sábado, medio siglo después de la primera visita de un papa a Tierra Santa, Francisco partirá con el mismo espíritu de “diálogo interreligioso” que marcó aquel viaje y todo el pontificado del papa Montini, Pablo VI, pero también bajo las habituales tensiones religiosas y políticas.

Pese a su marcado carácter ecuménico, la visita papal está provocando en Israel una aversión notable entre la parte más radical de la comunidad judía ultraortodoxa. El motivo es la misa final con la que se cerrará el viaje, en el cenáculo de Jerusalén, el lugar donde la tradición indica que tuvo lugar la última cena de Jesús con los apóstoles.

Este espacio está erigido, en su base, sobre la supuesta tumba del Rey David y la sinagoga que la guarda, todo en un espacio que durante cuatro siglos, hasta la creación del Estado de Israel, fue una mezquita en uso. En su terraza superior rezaban los judíos ultraortodoxos de Israel cuando la Ciudad Vieja y el Muro de las Lamentaciones estaban bajo control de Jordania, hasta la guerra de 1967.

Otros predecesores de Francisco ya dijeron misa en este lugar, pero la nueva celebración se producirá en un contexto nuevo: según las comunidades ultraortodoxas, Israel estaría negociando con el Vaticano la cesión de parte del uso del espacio, algo que los israelíes niegan.

El martes pasado, el embajador de Israel ante la Santa Sede, Zion Evrony, se reunió con un grupo de diplomáticos y corresponsales en Roma. En el minucioso repaso de las relaciones bilaterales y las visitas de los papas a Tierra Santa, el embajador Evrony solo dedicó una fría frase al viaje de Benedicto XVI.
 
Por el contrario, quiso dejar muy claro que para todos los israelíes, Bergoglio es “un verdadero amigo del pueblo judío”. No obstante, el representante de Israel ante el Vaticano admitió que aún son muchos los desencuentros y las suspicacias hacia la Santa Sede. “Me gustaría aclarar”, dijo, “que, contrariamente a los rumores que se están difundiendo en Israel, no hay ninguna intención de transferir al Vaticano la soberanía de la tumba de David o del cenáculo”.