Río de Janeiro prepara blindaje ante el aumento de la violencia a las puertas del Mundial
Río se convertirá en una ciudad blindada al crimen, principalmente en dos áreas antagónicas: los sectores turísticos y las favelas.
Tras una preocupante escalada de las protestas ciudadanas y las ofensivas armadas promovidas por los grupos narcos que dominan el comercio de drogas en Río de Janeiro, el Gobierno estatal liderado por Luiz Fernando Pezão ha admitido que la situación de la seguridad está muy lejos de ser la ideal para recibir una Copa del Mundo.
Las publicación de alarmantes estadísticas criminales a casi 40 días del arranque del Mundial han disparado todas las alarmas una vez más. El Gobierno de Río, en una decisión que se contradice con el mantra pronunciado hasta ahora de que los esfuerzos para garantizar la seguridad representan un patrimonio duradero para la ciudad y no una medida ocasional para controlar la violencia durante el mes mundialista, sacará a la calle a partir de este lunes a toda su policía.
Los agentes no tendrán días libres y se les pagarán las horas extra para evitar el descontento de la tropa o la posibilidad de que surjan erupciones huelguistas durante los próximos dos meses.
Un contingente adicional de dos mil policías ya estaba previsto para el arranque del evento, pero el secretario de Seguridad de Río, José Mariano Beltrame, ha decidido adelantar la medida con el propósito de mandar un mensaje de confianza al planeta. Durante las últimas semanas, varias favelas han sido el escenario de potentes coches armados entre policías militares y narcotraficantes que en algunos casos se han saldado con víctimas mortales.
Con este telón de fondo, Río se convertirá en una ciudad blindada al crimen, principalmente en dos áreas antagónicas: los sectores turísticos (los prósperos barrios playeros de Copacabana, Ipanema y Leblon) y las favelas que se presumían pacificadas pero que desde hace meses registran duros choques entre policías y células narco que se resisten a desaparecer. Para disuadir a los criminales, los agentes realizarán en estas áreas labores de patrulla ostensiva, que en Río suelen traducirse en rondas de pequeñas unidades de agentes equipados con armamento de guerra.