Internacional

Demandante Caso Karadima: La Iglesia debe tomarse en serio el informe de la ONU

Juan Andrés Murillo, presidente de la fundación Para La Esperanza, dijo que el Vaticano fue emplazado por "una de las instituciones más importantes de la humanidad".

La ONU acusó al Vaticano de violar la Convención de Derechos del Niño, tras publicar un informe en el que le exige que denuncie a la policía a todos los pedófilos. El comité pidió a la Santa Sede a "apartar de inmediato de sus funciones a todos los autores conocidos y sospechosos de abusos sexuales a niños, y denunciarlos a las autoridades competentes para que los investiguen y procesen".

El Vaticano respondió y criticó lo calificó como el intento de un comité de las Naciones Unidas (ONU) de interferir con su magisterio sobre el aborto y la anticoncepción en un devastador informe sobre el escándalo provocado por los abusos sexuales de sacerdotes.

En La Prueba de ADN, José Andrés Murillo, uno de los denunciantes en el caso Karadima y presidente de la Fundación para la Confianza, aseguró que “da la sensación de que estamos en un cambio de época”. “La iglesia es emplazado por una de las instituciones más importantes de la humanidad y le exige que se comprometa con una política de lucha más estricta contra los abusos sexuales”, dijo.

“Parecía de sentido común que se hiciera algo con esto. Usar la cercanía espiritual de los sacerdotes para acercarse a niños y adolescentes, bajo el alero de la Iglesia Católica, es impresentable (…) La iglesia debe tomarse en serio el informe de la ONU”, agregó.

Murillo aseguró que, pese al discurso más abierto del Papa Francisco para tratar la materia, aún no hay actos que demuestren el cambio de la Iglesia Católica. Han sido los movimientos de víctimas, incluso abogados que han dado vuelta la mano, y no la iglesia que, desde su propia iniciativa, se dio cuenta que las víctimas eran lo más importante”, dijo.

“El hecho de que la ONU interpele al Vaticano es un reconocimiento a las personas que han clamado por justicia”, agregó. 

Murillo, sin embargo, afirmó que es “un optimista”. “El papa Francisco ha tenido un discurso claro, pero tiene que demostrase en medidas concretas (…) Creo que este cambio de mano va a traer cambios. Es imposible que sigan siendo sordos ante los feligreses y la ciudadanía. Este no es solo un problema espiritual. En Latinoamérica, gran parte de la educación está en sus manos, por lo tanto las políticas del vaticano tiene incidencia directa en nuestros niños”, dijo.