Miles de personas dieron el último adiós a Mandela en su aldea natal
Una ceremonia en Qunu puso fin a 10 días de homenajes fúnebres por el histórico dirigente. Posteriormente los restos fueron traslados para un entierro en privado con su familia.


Unos 4.500 invitados asistieron al funeral de Estado de Nelson Mandela en la localidad de Qunu, en la provincia de Eastern Cape. Allí se crió y volvió a pasar temporadas vacacionales una vez cumplió 27 años de prisión y fue liberado, en febrero de 1990.
El cuerpo de Mandela llegó ayer por la tarde a Qunu y pasó la noche en su residencia, velado por su familia, que esta mañana celebró en la intimidad una homilía, antes de que el ataúd fuera trasladado en la parte posterior de un camión militar hasta el lugar de las exequias.
Con los primeros acordes de una canción tradicional xkosa (la etnia de Mandela), entró el ataúd llevado por mandos militares y escoltado por su nieto mayor y actual jefe del clan familiar, Mandla, su viuda, Graça Machel, y ex mujer, Winnie, vestidas de riguroso negro y con un tocado en la cabeza del mismo color, así como el presidente, Jacob Zuma.
En la ceremonia hubo discursos de un nieto de Mandela, su viejo camarada Ahmed Kathrada, con el que coincidió en los 27 años de encarcelado, y, como ya pasó en el acto de Soweto, cerró Zuma. El ataúd salió de la carpa para dirigirse en procesión de nuevo al mausoleo familiar de Mandela, en el jardín de su residencia y donde yacen tres hijos suyos.
Miles de sudafricanos participaron en los actos organizados por todo el país. En los lugares más emblemáticos para la vida de Mandela la gente se reunió para cantar y bailar en memoria del hombre que desmanteló el apartheid.




