Gobierno francés: No es que seamos ingenuos, sabíamos que nos espiaban, pero esto es demasiado
El espionaje estadounidense no sólo interceptó comunicaciones en Francia, también espío a conciencia en las legaciones de París ante EEUU y ante la ONU.
, no sólo en su territorio nacional, sino también en las embajadas que París mantiene en Washington y Nueva York.
Los documentos de la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU (NSA) filtrados por el exagente Edward Snowden cuentan que los servicios estadounidenses no sólo interceptaron decenas de millones de comunicaciones emitidas en Francia, sino que espió a conciencia en las legaciones de París ante EEUU y ante la ONU, implantando a distancia dispositivos electrónicos en sus computadores.
La envergadura del espionaje del teórico aliado generó un profundo malestar en París. Tras convocar al embajador de EEUU el lunes, el presidente François Hollande llamó por teléfono a Barack Obama por la noche para pedirle explicaciones y expresarle su “profunda reprobación hacia esas prácticas inaceptables entre aliados y amigos porque atentan contra la vida privada de los ciudadanos franceses”.
La cuestión volvió a ser abordada este lunes 21 de octubre en una entrevista celebrada en París entre los jefes de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, y de EEUU, John Kerry.
Una nota secreta de la NSA, fechada el 10 de septiembre de 2010, resume en diez páginas los códigos que debían utilizar los agentes para orientarse en las siglas que usa la agencia. El papel explica cómo funcionaba el programa GENIE, la principal herramienta de la guerra electrónica que permitió a EEUU a implantar a distancia dispositivos de escucha en computadores.
La embajada francesa en Washington fue identificada por la NSA con el código secreto Wabash, y la representación en Nueva York ante Naciones Unidas, con el de Blackfoot, traducción literal de la conocida expresión pied noir -los franceses que vivían en Argelia antes de la independencia-.
Los servicios secretos utilizaban diferentes técnicas de recopilación de información, el sistema Highlands pirateaba ordenadores a distancia y el Vagrant se usaba para captar los contenidos de las pantallas.
Otro documento secreto de agosto de 2010 procedente de la dirección de información electrónica de la NSA cuenta que las informaciones sustraídas a las cancillerías extranjeras, y en particular a Francia, tuvieron un papel importante en el voto, realizado del 09 de junio de ese año en el Consejo de Seguridad de la ONU, de una resolución que imponía más sanciones a Irán por su programa nuclear.
De acuerdo con el análisis de la agencia, esa operación fue un “éxito silencioso que ayudó a diseñar la política exterior de Estados Unidos”.
La entonces embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Susan Rice, afirmó que el espionaje ayudó a “conocer las posiciones sobre las sanciones y permitió hacer avanzar las negociaciones”.
Le Monde había revelado el lunes el carácter "masivo" del espionaje estadounidense de las comunicaciones emitidas en Francia y para ilustrarlo señaló que en sólo 30 días, entre finales de 2012 y comienzos de 2013, fueron interceptados 70,3 millones de mensajes, correos electrónicos y llamadas.