Internacional

A 80 años de prisión condenaron al exdictador de Guatemala José Efraín Ríos Montt

El general retirado del Ejército de Guatemala fue declarado culpable de genocidio y crímenes contra la humanidad por el asesinato perpetrado contra más de 1.700 indígenas ixiles en

Este viernes 10 de mayo un tribunal penal de Guatemala condenó al exdictador de 86 años, José Efraín Ríos Montt, a

perpetrados por el Ejército en contra de más de 1.700 indígenas ixiles entre 1982 y 1983.

Ríos Montt, general retirado del Ejército de Guatemala, gobernó de facto Guatemala entre marzo de 1982 y agosto de 1983 y fue acusado por la Fiscalía de haber ordenado, autorizado e implementado los planes militares con los que el Ejército cometió el delito de genocidio en contra del grupo étnico.

El tribunal revocó el arresto domiciliario en el que Ríos permanecía desde enero de 2012 y ordenó su inmediata detención. Tras la decisión, el exdictador fue trasladado a un cuartel militar y quedó en prisión preventiva luego de que calificó el proceso que lo sentenció como un "show político internacional que afecta el alma y el corazón de los guatemaltecos". 

De forma paralela, el exjefe de Inteligencia Militar, José Rodríguez Sánchez, quien también estaba acusado, fue absuelto de los mismos delitos, ya que el tribunal consideró que "no tuvo injerencia" en las operaciones militares contra los indígenas. 

Los jueces consideraron que las Fuerzas Armadas de Guatemala "utilizaron el hambre como arma militar" para destruir a los indígenas, quienes fueron declarados "enemigos internos del Estado" y afirmaron que todas las acciones represivas que se cometieron tenían como objetivo "la aniquilación" de esa etnia.

Durante la participación de un acto social la mañana del 10 de mayo, el presidente de Guatemala, Otto Pérez, aseguró que su gobierno respetaría el veredicto, fuera cual fuera. Añadió que este juicio permitió mandar un mensaje importante al mundo: “Guatemala avanza dentro del respeto a los valores democráticos. Hace 20 años un proceso de esta naturaleza era, sencillamente, impensable”.

Para Hellen Mack, cuya hermana Mirna fue cosida a puñaladas por sus investigaciones antropológicas sobre la represión en el altiplano indígena, este juicio marca un antes y un después en la historia jurídica de Guatemala. 

Según indicó es la primera vez que los indígenas tuvieron la oportunidad de hacer oír su voz y ser escuchados en un tribunal. Además, para los guatemaltecos, el proceso tuvo la virtud de demostrar que se puede llegar a la verdad y la justicia sin recurrir a la violencia y constituye una auténtica prueba de fuego a la Justicia, en esta ocasión bajo la lupa de la comunidad internacional.

La activista humanitaria Iduvina Hernández comentó que el hecho de sentar en el banquillo a un hombre como Ríos Montt, “es un avance tan importante que pasará mucho tiempo antes de que los guatemaltecos logren comprender la magnitud de este hecho”.