El otro lado de la historia de Kony: la violencia del Ejército de Uganda
El impactante vídeo del "señor de la guerra" ugandés elude parte del relato. Varios informes revelan la violencia oficial contra la guerrilla y atrocidades por ambas partes.
Joseph Kony y su Ejército de la Liberación del Señor (Lord’s Resistance Army, LRA) nunca habían sido tan famosos como estos días, al menos en Occidente. Las atrocidades cometidas por esta milicia de origen ugandés y la campaña militar en su contra liderada por el Ejército de este país (Uganda People’s Defense Force, UPDF) se convirtieron en el centro de atención desde que la organización
lanzara la semana pasada su
para pedir que el líder del LRA sea detenido cuanto antes. Sin embargo, la historia tiene sombras que el impactante vídeo que sacudió Internet elude en su relato.
Mucha más gente es ahora consciente de los terribles crímenes cometidos por el LRA: asesinatos, reclutamiento forzado, usos de niños soldado y de esclavas sexuales, violaciones y mutilaciones. Lo que quizá es menos conocido son los abusos que también cometió el UPDF y que una serie de informes sacaron a la luz. Estos describen una guerra muy sucia en la que la población civil sufrió a manos tanto del LRA como de sus perseguidores.
"Varias fuentes acusaron a varios miembros del UPDF de explotar sexualmente a niños y un delegado de una organización de la ONU dijo que había información sobre varias niñas, algunas de tan sólo 12 años, prostituyéndose para soldados del UPDF", se lee en el informe "El LRA en la República Centroafricana (RCA)", de diciembre de 2011 y realizado por el Social Science Reserach Council (SSRC), con sede en Estados Unidos.
Estados Unidos lleva años ayudando al UPDF en su lucha contra el LRA. Le proporciona una media de 1,5 millones de dólares al mes desde diciembre de 2008 y, actualmente, un grupo de fuerzas especiales estadounidenses apoya al UPDF en el terreno.
El documento del SSRC cita a representantes del Gobierno de la RCA que acusan a los oficiales del UPDF de permitir una cultura de impunidad porque ellos mismos presuntamente participan en las actividades ilegales. Estas incluyen la tala ilegal de árboles, el saqueo de recursos minerales y la venta en la RCA de rifles AK-47 y munición.
Otra investigación, redactada conjuntamente por la Comisión ugandesa de derechos humanos y por el Alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, va más allá y describe todo tipo de abusos cometidos por el UPDF en Uganda los últimos años.
"Hubo informaciones de testigos que dijeron que durante su tiempo en cautividad vieron a oficiales del UPDF ordenar las violaciones masivas de mujeres capturadas al LRA (y que antes habían sido secuestradas por esta milicia) y luego matarlas a cuchillazos o con disparos", dice el informe.
Según este documento, soldados ugandeses violaron tanto a civiles hombres como mujeres, en ocasiones públicamente, para castigar e intimidar a poblaciones para que no se opongan a sus órdenes. También fueron acusados de violar a mujeres refugiadas en campos para personas desplazadas.
Además, señala que soldados del UPDF robaron en las casas abandonadas durante la existencia de los "poblados protegidos", en los que el Gobierno ugandés obligó a vivir a gran parte de la población del norte de Uganda hasta hace unos años."Casi todos los entrevistados hablaron de la violencia, empobrecimiento y la humillación que sufrieron a causa de este desplazamiento forzado".
También cuenta cómo, según varios testigos, el LRA mató y cocinó a algunos de sus rehenes antes de abandonar algunos de sus campos. Lo hizo para que los soldados ugandeses creyeran que se trataba de alimentos y se los comieran cuando llegaran a esos lugares.
Tras el éxito extraordinario de la campaña Kony 2012, organizaciones como Human Rights Watch y Aministía Internacional pidieron a todos los actores implicados en la búsqueda de Joseph Kony que respeten los derechos humanos y la legislación internacional.