Líderes libios declararon en Bengasi la autonomía de la región este
La asamblea se cuidó de reiterar su lealtad al Consejo Nacional de Transición (CNT), a quien considera símbolo de la unidad del país y representante legítimo en los círculos internaciolnes.


Cuatro meses después de derribada la dictadura de Muamar el Gadafi, la frágil cohesión de Libia sufre. El este del país, nicho de los principales yacimientos petroleros, proclamó su autogobierno. El pulso de la región de la Cirenaica a las nuevas autoridades de Trípoli, a las que acusa de marginarla, se une al desafío de las milicias armadas que controlan el país y amenazan la transición.
En una asamblea celebrada en Bengasi, capital del oriente libio y cuna de la rebelión que acabó con Gadafi hace cuatro meses, 3.000 jefes de tribus y de milicias constituyeron el Consejo de la Cirenaica (o de Barka, en su nombre árabe), que “administrará los asuntos regionales y defenderá el derecho de sus ciudadanos”.
No fue un grito de independiencia: La asamblea se cuidó de reiterar su lealtad al Consejo Nacional de Transición (CNT), a quien considera “símbolo de la unidad del país y representante legítimo en los círculos internaciolnes”. Pero sí fue un duro tirón de orejas a las autoridades interinas, y una advertencia para el futuro: El este quiere que Libia siga un modelo federal como el que se implantó tras la independencia, con el rey Idris con tres regiones. Cirenaica, en el este; Tripolitania en el oeste, y Fezzan, en el sur.
La respuesta del Gobierno interino no tardó en llegar. Mustafá Abdelyalil, presidente del CNT, ha dicho este martes mismo que todo era un compló financiado por “países extranjeros” (que no ha especificado) y que ese movimiento amenaza “con romper la integridad nacional”.




