Al menos 74 muertos dejó choque entre hinchas en Egipto
Las circunstancias de la matanza de Port Said resultan aún confusas. Comenzaron con la invasión del césped por parte de aficionados del Masri después de que los suyos vencieran al Ahli. El ministerio de sanidad explicó que muchos de los asistentes al partido llevaban cuchillos y otras armas. Un empleado del depósito de cadáveres afirmó que entre los fallecidos había también agentes de policía.
El fútbol egipcio no es ajeno a la violencia. Pero esta tarde cayó en profundidades desconocidas: Más de 73 personas murieron tras un encuentro en Port Said entre el Masri local y el Ahli de El Cairo. La cifra podría aumentar por el gran número de heridos, superior a 300, una cifra que aumenta según avanzan las horas. Los disturbios también se propagaron a El Cairo. El partido que debía jugar el Zamalek, gran rival del Ahli, fue suspendido y cientos de sus seguidores provocaron un incendio junto al estadio e irrumpieron en las calles vecinas.
Las circunstancias de la matanza de Port Said resultan aún confusas. Comenzaron con la invasión del césped por parte de aficionados del Masri después de que los suyos vencieran por 3 goles a 1 al Ahli, el equipo más potente de Egipto, reconocido como el mejor del siglo XX en el continente por la Confederación Africana. El ministerio de sanidad explicó que muchos de los asistentes al partido llevaban cuchillos y otras armas. Un empleado del depósito de cadáveres afirmó que entre los fallecidos había también agentes de policía.
La relajación policial fue un factor en el desastre. Desde la revuelta que derribó al presidente Hosni Mubarak, hace casi un año, la policía, manchada por la brutalidad con que actuó contra los manifestantes, y detestada por su papel como brazo armado de la dictadura, efectuó un repliegue. La inseguridad ciudadana se disparó, en parte por la efervescencia revolucionaria y por la liberación de delincuentes en los últimos días de Mubarak, en parte porque la policía optó por devolver el desprecio de la ciudadanía con inoperancia.
Los sectores más violentos de las gradas futbolísticas egipcias cuentan con experiencia en batallas campales. Su entrenamiento en los choques con fuerzas antidisturbios les convirtió en la perfecta infantería durante los enfrentamientos revolucionarios entre policía y manifestantes. Los hinchas, especialmente los del Ahli, muchos de ellos con la camiseta del equipo, fueron protagonistas en las jornadas de la plaza de Tahrir, hace un año, y en las cargas registradas en noviembre pasado cerca del Ministerio del Interior y del Parlamento.