Internacional

Las fuerzas de El Asad retomaron control en suburbios de Damasco

El Ejército de la Siria Libre, compuesto mayoritariamente por desertores, asegura que su retirada de los alrededores de la capital es sólo un repliegue táctico y que seguirá hostigando al régimen.

La oposición siria consiguió distribuir sus grupos armados, pero el presidente Bachar el Asad sigue disponiendo de superioridad militar y un considerable respaldo político. Las fuerzas gubernamentales retomaron el control sobre los suburbios de Damasco y emprendieron nuevas operaciones represivas, con detenciones casa por casa y ataques con artillería sobre algunas zonas de Sakba, bastión rebelde.

El Ejército de la Siria Libre, compuesto mayoritariamente por desertores, asegura que su retirada de los alrededores de la capital es sólo un “repliegue táctico” y que seguirá hostigando a los soldados y la policía del régimen. Las emboscadas y los atentados son cada vez más frecuentes. El incremento de la violencia condenó a la irrelevancia el debate que mantenían los grupos de oposición sobre si convenía o no recurrir a las armas: La revuelta ya no está en manifestaciones pacíficas y se parece cada vez más a una guerra civil de combustión lenta.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, una organización opositora basada en Londres, denunció que el coronel Hussein Harmush, el primer oficial de alto rango que desertó del Ejército y uno de los fundadores del Ejército de la Siria Libre, había sido detenido y ejecutado. Harmush se había instalado en uno de los campos de refugiados creados por Turquía junto a su frontera con Siria, y la oposición sospecha que fue secuestrado por agentes de Bachar el Asad y trasladado de nuevo a su país.

Pese al desequilibrio de fuerzas, tiende a igualarse el balance de víctimas entre civiles y miembros de la oposición, y miembros de las fuerzas de seguridad. Se estima que en la última semana han muerto en torno a un centenar de personas, y casi 50 eran soldados y policías. Según el Gobierno, seis soldados murieron en una emboscada en Deraa, la población agraria cercana a Jordania donde empezó la revuelta en marzo pasado. También fue dinamitado un gasoducto que ya había sufrido otros ataques anteriormente.