Internacional

Científico nuclear iraní murió en atentado bomba en Teherán

Para los responsables iraníes, el programa atómico se ha convertido en el principal instrumento de supervivencia del régimen y ninguna amenaza les hará cambiar de opinión. Al contrario, la creciente presión internacional está dando argumentos a los sectores más duros.

El régimen aseguró que Mostafa Ahmadi Roshan, el cuarto especialista del programa atómico asesinado, era supervisor en una planta de enriquecimiento de uranio. El Gobierno iraní acusó hoy a Israel y EE. UU. del “ataque terrorista” en el que murió uno de sus científicos nucleares. Al parecer, el pasajero de una moto adosó una bomba contra el vehículo en el que viajaba Mostafa Ahmadi Roshan, quien según los medios locales trabajaba en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz.

Se trata del cuarto especialista vinculado al controvertido programa atómico de Irán asesinado en circunstancias similares. El incidente adquiere mayor gravedad a la luz de la creciente tensión entre Teherán y Washington, y da argumentos a quienes dentro del régimen islámico quieren responder a la provocación.

“Esta acción terrorista cometida por los agentes de la opresión y del régimen sionista intenta impedir que nuestros científicos sirvan a su país”, declaró el vicepresidente Mohammad Reza Rahimí, en referencia a EE UU e Israel, cuyos nombres los portavoces oficiales evitan pronunciar. Rahimí también señaló que el atentado solo aumenta su determinación “para avanzar por el camino del progreso científico”.

Para los responsables iraníes, el programa atómico se ha convertido en el principal instrumento de supervivencia del régimen y ninguna amenaza les hará cambiar de opinión. Al contrario, la creciente presión internacional está dando argumentos a los sectores más duros.

“Asesinatos, amenazas militares y presiones política (…) El enemigo insiste en la táctica de crear miedo para frenar las actividades nucleares pacíficas de Irán”, denunció el diputado Javad Jahangirzadeh citado por la agencia Fars, próxima a los Pasdarán. Poco antes en el Parlamento, se oyeron gritos de “¡Muerte a América!” y “¡Muerte a Israel!” Aunque esas expresiones se han convertido en parte de la retórica oficial, también expresan sentimientos muy arraigados.