Llanto e histeria en el primer día del funeral por Kim Jong-il
Ninguna representación extranjera fue invitada a las exequias que duraran dos días. El país quedó completamente cerrado, incluidos los puestos fronterizos con China y la zona económica especial de Kaesong, que comparte con Corea del Sur.
Envuelto en la bandera roja del Partido de los Trabajadores, el féretro con los restos de Kim Jong-il, recorrió la capital norcoreana con cuatro horas de retraso debido a la fuerte nevada que comenzó a caer de madrugada. Escenas de llanto e histeria se sucedieron al paso del cortejo fúnebre encabezado por un coche con un gigantesco retrato del Querido Líder sonriente y vestido con su habitual uniforme caqui.
Tras el retrato, avanzaba otro vehículo con una enorme corona blanca y detrás, una larga limusina portaba en su techo el féretro del líder, rodeado de flores blancas que cubren también la parte trasera. El heredero de la única dinastía comunista, Kim Jong-un, tercer hijo de Kim Jong-il, realizó a pie, cogido al mástil delantero del coche fúnebre, los primeros metros del cortejo. Al féretro le siguieron varios camiones cargados con coronas de flores blancas, el color del luto en ese país. La comitiva estuvo compuesta por decenas de vehículos civiles y militares.
Después de recorrer durante tres horas el centro de Pyongyang y los lugares más representativos de la revolución juche (autosuficiencia) emprendida por el padre del recién fallecido, Kim Il-sung, el cortejo fúnebre volvió al mausoleo de Kumsusan, de donde ya no volverán a salir los restos del Querido Líder.
Mañana, segundo día oficial de las exequias, todo el país guardará tres minutos de silencio a las 12.00. Después sonarán salvas y disparos al aire en honor del dirigente desaparecido. Todos las ciudades y pueblos del país conmemorarán su muerte. Bocinas y sirenas de los vehículos y los barcos de guerra y pesqueros sonarán al unísono para unirse a los demás norcoreanos en el dolor.
Se espera que el nuevo dirigente Kim Jong-un declare tres años de luto nacional, al igual que hizo su padre al morir el suyo de un infarto en 1994. Los expertos señalan que esos tres años pueden ser una especia de regencia de la camarilla que arropa al joven líder antes de dejarle que gobierne por su propia autoridad el país más aislado del planeta.
Kim Jong-il murió el pasado 17 de diciembre de un infarto, pero hasta 50 horas después no se hizo pública su pérdida. Desde el día 20, su cuerpo fue expuesto bajo una urna de cristal en un túmulo en Kumsusan, donde también se encuentra el cuerpo embalsamado de su padre y fundador en 1945 de la República Popular Democrática de Corea, Kim Il-sung.
Ninguna representación extranjera fue invitada a las exequias que duraran dos días. El país quedó completamente cerrado, incluidos los puestos fronterizos con China y la zona económica especial de Kaesong, que comparte con Corea del Sur.
Las imágenes cedidas por la KCTV han mostrado a un pueblo destrozado por el dolor que pretende romper las filas, guardadas tanto por civiles como por militares, para acercarse a los restos del hombre que les dirigió con mano de hierro durante 17 años, pero que la propaganda oficial muestra como “gran defensor” del pueblo norcoreano.